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El último festìn polìtico del año 1999
por Sheldon Richman, diciembre 1999
Washington (AIPE)- No deja de llamar la atención que aquellos que jamás han creado riqueza son quienes siempre nos están diciendo cómo debemos gastar nuestro dinero.
Exactamente de esto se trató la reunión en Villa La Pietra, en las afueras de Florencia, descrita por la Associated Press como "un espectacular palacio renacentista del siglo XIV, con frescos en los techos". El sitio perfecto para discutir cómo ayudar a los pobres con el dinero de otros.
Allì estaba Bill Clinton con los principales polìticos europeos, en una conferencia llamada "Gobiernos progresistas para el siglo XXI". Otra confabulación más de la "tercera vìa". Ese es un apodo elegante para el sistema que mantiene la fachada del libre mercado, mientras le cede a los polìticos todos los poderes que desean.
La conferencia era sobre la manera de provocar crecimiento económico en el mundo subdesarrollado. Pero nada tuvo que ver con lo que los gobiernos de esos paìses deben hacer, sino -más bien- con lo que los gobiernos de los paìses industrializados deben hacer.
El presidente Clinton lo expresó de la siguiente manera: "La gente en Africa no es diferenta a la de Estados Unidos. Si usted les da acceso a tecnologìa, muchas personas inteligentes se las ingeniarán para hacer mucho dinero". Y a Occidente le dijo que deberìan darle más telèfonos celulares y computadores al mundo subdesarrollado.
Entonces, la razón por la cual Africa es pobre es porque no le damos suficiente acceso a la tecnologìa.
Si Clinton tuviese razón, no habrìa ningún paìs rico hoy en dìa. La humanidad nació pobre. Los primeros que emergieron de la pobreza no recibieron ninguna transferencia de tecnologìa. ¿Cómo, entonces, progresaron, es una pregunta que ni Clinton ni Tony Blair ni Lionel Jospin ni el resto de los gobernantes de Occidente parecen haberse formulado.
Durante siglos, los gobiernos impedìan que la gente produjera y acumulara riqueza. Cuando la coerción disminuyó, la gente se sintió lo suficientemente segura como para invertir con la esperanza de obtener ganancias. Nadie hace eso si piensa que le van a confiscar las ganancias. Confiando en la seguridad de su propiedad, la gente desarrolló una compleja división del trabajo, expandió el comercio y creó riqueza. Entonces, el nivel de vida se disparó dramáticamente. Todo fue el resultado de la ingeniosidad humana, la propiedad privada y gobiernos limitados.
La única contribución del gobierno fue desanimar los robos y abstenerse de saquear a la gente. El gobierno jamás produjo nada.
Capitalismo es lo que los pobres no tienen. Ellos no necesitan transferencias diseñadas por gobiernos. Lo que necesitan es eliminar sus leyes socialistas que coartan la libre iniciativa de su gente. Tienen que respetar y hacer respetar la propiedad. Tan pronto hagan eso, gente de los paìses industrializados querrá invertir en esos paìses y ello resultará en nuevas oportunidades e incremento del nivel de vida.
No hablo de teorìas. Vea los resultados obtenidos por Hong Kong y Taiwán en los últimos 50 años. Tales èxitos nada tuvieron que ver con Occidente aportando o compartiendo riqueza. La razón fue libertad, iniciativa individual y propiedad privada.
Pero aparentemente en la Villa La Pietra no se habló sobre estas cosas. Ese no era el objetivo de los comensales. ¿Cómo podrìa Clinton admitir que la clave del èxito es que ni èl ni los demás gobernantes metan la mano en la sopa? ¿Cómo iban a admitir que lejos de ser productores son parásitos?
Lo triste es que le dieron nuevas excusas a los gobernantes socialistas del Tercer Mundo. Esos continuarán distrayendo la atención de sus fracasadas polìticas y lamentándose que su pobreza se deriva de la riqueza de los paìses desarrollados. Si sólo les dieran más telèfonos celulares y más computadores.
Pero ya la gente no se come ese cuento. Ya es hora que los expertos en saqueos legalizados se retiren a sus lujosas villas y dejen que la gente pueda crear riqueza sin tantos controles y regulaciones impuestos por polìticos presumidos.©
Director de la revista Ideas on Liberty y acadèmico del Future of Freedom Foundation.
Artìculo traducido al español por la Agencia Interamericana de Prensa Económica (AIPE) para distribución en diarios de America Latina. Carlos Ball, director: Ball.AIPE@worldnet.att.net. © Copyright 1999 AIPE.
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