El gran pensador alemán, Johann Wolfgang von Goethe, escribió que, "Nadie se halla tan completamente esclavizado, como el que cree que es libre." La palabras de Goethe resumen bien la situación del pueblo norteamericano, la que se ve reflejada en un informe secreto emitido por la embajada de EE.UU. en Guatemala, dirigida por la embajadora estadounidense, Prudence Bushnell.
El informe fue puesto al descubierto y sometido a la crítica de un editorial del periódico Wall Street Journal el 3 de agosto ("Reformista de libre mercado guatemalteco bajo fuego"), en un escrito de Mary O'Grady. El informe critica duramente a Manuel Ayau, uno de los mayores preconizadores del libre mercado, así como a la prestigiosa universidad que él fundó en Guatemala hace 30 años, la Universidad Francisco Marroquín.
El documento de la embajada amonesta al Dr. Ayau por su devoción intransigente a los principios del mercado libre y critica a la institución por su enfoque en la filosofía económica de los economistas apasionados del mercado libre, tales como Friedrich A.
Hayek, ganador del Premio Nobel, y Ludwig von Mises.
El informe además sugiere que Ayau y su universidad están en contra del Estado, de la democracia y de la libertad porque ponen en duda los conceptos tales como el impuesto sobre la renta, la asistencia estatal y la enseñanza pública, que son todas instituciones estatales bien aferradas en Estados Unidos. La insinuación del informe es que, dado que Estados Unidos es el modelo de la sociedad libre y democrática, todo el que critique estos fuenamentos del modo de vida norteamericano debe de ser enemigo de la libertad y de la democracia.
La polémica plantea cuestiones importantes en torno a la naturaleza de la libertad y del control de los seres humanos, así como a las diferencias entre el sistema de economía de mercado libre y el sistema socialista.
Examinemos la enseñanza pública, por ejemplo. Yo desafío a todos y a cada uno a que me muestren un ejemplo de la planificación central socialista, mejor que el de las escuelas públicas. Una junta central de comisarios gubernamentales elegidos o nombrados a nivel local, estatal o nacional, planifica desde arriba las decisiones con respecto a la enseñanza de miles o de millones de personas. La ley obliga a los niños a asistir a las escuelas y las escuelas reciben sus fondos con base en el principio marxista de, "De cada uno según su capacidad, a cada uno según su necesidad." Los estudiantes aprenden de maestros que son aprobados por el Estado y con textos que son aprobados por el Estado, de acuerdo con un programa de estudios aprobado por el Estado. Vuelvo y repito mi desafío: Que me enseñen un ejemplo de la planificación central socialista, mejor que el de las escuelas públicas.
Casi todos estaríamos de acuerdo que Cuba representa un buen modelo de una sociedad socialista. Adivine lo que tienen en Cuba. Exactamente: ¡la enseñanza pública (estatal), desde el kinder hasta la universidad! En efecto, dícese que la enseñanza pública es uno de los logros mayores de Fidel Castro.
Ahora bien, la enseñanza pública en Cuba, ¿acaso representa un oasis de libertad y de libre empresa, o no es más bien una institución socialista que existe dentro de una sociedad socialista? Si le preguntáramos a Fidel Castro, sin duda él nos contestaría que, "Todo buen socialista sabe que la enseñanza pública es un elemento esencial de la sociedad socialista de planificación central."
¿Cómo contestarían la misma pregunta los funcionarios estatales de EE.UU.? Sin duda nos dirían que la enseñanza pública es uno de los pilares de la sociedad libre. La confusión que tienen los norteamericanos con respecto a la libertad y al socialismo, la ha manifestado el jefe de la Sra. Bushnell, el Secretario de Estado Colin Powell, el que declaró ante el Congreso en abril pasado que Castro ha hecho "algunas cosas buenas para su pueblo," con referencia a la enseñanza pública en Cuba.
Si el gobierno de Estados Unidos permitiera a los norteamericanos ir a Cuba para gastar dinero allí, además de las escuelas públicas éstos hallarían las instituciones siguientes: el impuesto sobre la renta, el seguro social, el cuidado médico nacionalizado, la asistencia pública, las licencias para practicar las profesiones, los reglamentos económicos, las restricciones sobre los viajes, las leyes antidrogas y el control de las armas de fuego.
Las palabras de Goethe dan lugar a una pregunta problemática: ¿Quiénes están más esclavizados - los cubanos, que saben que viven bajo el socialismo, o los norteamericanos, que creen que viven en la libertad?