Mucho antes de producirse los ataques en Nueva York y en Washington, The Future of Freedom Foundation había advertido al público con respecto al hecho que la política exterior intervencionista de Estados Unidos planteaba riesgos marcados para el pueblo norteamericano. (Véanse por ejemplo los artículos, "Terrorism or War," por Jacob G. Hornberger [junio del 2000], "Breeding Terrorism," por Sheldon Richman [diciembre del 1999] y "Terrorism, Anti-Terrorism, and American Foreign Policy," por Richard M. Ebeling [noviembre del 1996], todos los cuales se dan en nuestro sitio web: www.fff.org.
Después de haber pasado varias décadas tomando partido en las disputas de otros países en distintas partes del mundo, nuestros gobernantes han vuelto enemigos a muchos de los que en su criterio no tenían la razón. Nosotros hemos recalcado una y otra vez que era poco probable el que estos enemigos fueran a aceptar impasiva e indefinidamente el juicio del policía del mundo y que en algún momento irían a tomar represalias contra el pueblo norteamericano con actos de terrorismo, aun aquí en nuestro suelo.
¿Qué importa todo esto actualmente? Es importante porque el pueblo estadounidense tiene que llegar a comprender que la guerra nueva del presidente contra el terrorismo, podría dejar la situación peor aún de lo que ya está. Por lo tanto todos los norteamericanos hemos de preguntarnos si vale la pena continuar la política exterior intervencionista.
¿Peor aún? ¿Cómo pueden ponerse las cosas más malas de lo que ya están? ¿Acaso no se encuentran los funcionarios estatales en el proceso de fortificar los aeropuertos y de proteger los aviones de pasajeros?
He aquí cómo las cosas pueden seguir empeorando: los centros comerciales y los teatros de cine, atestados de gente. Los partidos de fútbol, de béisbol y de baloncesto. Las salas de conciertos. Los parques de diversiones. ¿Puede la única superpotencia que queda en del mundo, protegernos de los ataques suicidas en todas partes del país? No confíe en ello. Y aun si fuera posible, ¿de veras quisiéramos vivir así indefinidamente?
"Nada justifica los actos de terrorismo contra los norteamericanos, ni siquiera la política exterior intervencionista de EE.UU." De acuerdo. Pero eso no va al grano. Los terroristas creen que tienen justificación para cometer sus actos y seguirán cometiéndolos mientras siga existiendo esa "justificación." Es por eso que es importante divisar la verdadera "justificación" del terrorismo y luego decidir si vale la pena el seguir la política actual de EE.UU. aun mientras se intente hacer la justicia a los maleantes.
El presidente Bush dice que el motivo de los ataques en Nueva York y en Washington es el odio a los valores occidentales tales como la libertad y la democracia. Desde luego, el razonamiento del presidente evita los enfoques en la política exterior estadounidense. Si un norteamericano decidiera que el presidente tiene la razón, sería bien lógico llegar a la conclusión que, "No voy a renunciar a mi creencia en la libertad y en la democracia. Voy a apoyar la guerra del presidente contra el terrorismo."
Pero, ¿y qué si el presidente está equivocado? ¿Qué sucede si el motivo de los terroristas consiste en otros factores, tales como el papel de policía, de juez y de verdugo del mundo que ha desempeñado nuestro gobierno? En tal caso, cada uno tiene que decidir si este papel vale el riesgo de sufrir más ataques de terrorismo en casa, la disminución de la libertad personal a manos de nuestro propio Estado y, por supuesto, finalmente los impuestos necesarios para costear el enorme contingente militar internacional.
Para poder tomar nuestra decisión, es importante no solamente escuchar a nuestros propios gobernantes, sino también prestar atención a la manera en que los terroristas mismos pretenden justificar su comportamiento fanático.
Osama bin Laden y los que lo apoyan han dado tres razones principales para justificar su guerra santa contra el pueblo norteamericano: (1) los diez años durante los cuales los soldados de EE.UU. han ocupado las tierras islámicas santas en la Arabia Saudita; (2) la década de guerra entre EE.UU. e Iraq, la que ha comprendido bombardeos, lanzamientos de cohetes y un embargo económico que ha causado la muerte de muchísimos iraquíes, entre ellos niños y otros civiles; y finalmente (3) la toma de partido por parte de nuestro gobierno en el conflicto entre Israel y los palestinos.
Si es efectivamente la política intervencionista de EE.UU. en el Medio Oriente el motivo principal del terrorismo contra el pueblo norteamericano, sería posible para un norteamericano llegar a la conclusión de que pese a todo es valioso e importante continuar esta política intervencionista. Pero al menos se tendría conciencia del fin por el cual uno luchara y se arriesgara la vida.