Desde los ataques del 11 de septiembre, tanto dentro del gobierno estadounidense como en los medios principales de prensa, ha existido lo que casi podría tacharse de una prohibición contra la investigación abierta de los tres motivos específicos que da Osama bin Laden por la guerra santa que él ha librado contra el gobierno de Estados Unidos y el pueblo norteamericano.
Digamos que alguien me dijera que quiere matarme. Aunque yo tuviera toda la intención de defenderme de la fuerza con la fuerza, iría a preguntarle, "¿Por qué quieres matarme?
Digamos que me contestaran, "Porque te odio, porque crees que Jesucristo es el Señor." En tal caso mi respuesta sería la de defenderme, porque yo no voy a renunciar a mis creencias aun cuando el no hacerlo pudiera costarme la vida.
Pero digamos que mi enemigo me contestara, "Quiero matarte porque has tenido una aventura con mi mujer." La aventura ciertamente no justificaría el asesinato, ni en lo que a la ley ni a la moral respecta, pero sí podría servir para explicar la ira que él sintiera y por qué quisiera matarme. Bien me serviría poseer el dato, porque yo pudiera decidir que ya no valiera la pena continuar la aventura y porque un cambio en mi comportamiento pudiera convencer a mi enemigo a cambiar el suyo.
Pero la única manera de llegar a este punto es preguntando, "¿Por qué quieres matarme?"
Osama bin Laden y sus camarilla de terroristas han dado tres razones para justificar sus actos de terrorismo: (1) el estacionamiento de soldados de EE.UU. en la Arabia Saudita, lo cual según ellos abarca las ciudades islámicas santas de la Meca y la Medina; (2) los diez años del embargo contra Iraq, al que se le ha achacado la muerte de cientos de miles de niños iraquíes; y (3) la asistencia militar y económica que los Estados Unidos le dan a Israel.
Una respuesta posible sería decir que, "No deberían importarnos los motivos para asesinar, lo que importa es que nuestros funcionarios públicos logren matarlos antes de que los terroristas puedan matarnos a nosotros." Este es un planteamiento problemático por dos razones: (1) Aun si pudiéramos matar primero a los terroristas actuales, ¿acaso no surgirían otros nuevos en su lugar, motivados por las mismas razones? y (2) ¿No existe la posibilidad de que los terroristas logren matarnos a muchos de los nuestros antes de que nuestros funcionarios públicos puedan encontrarlos a todos para matarlos?
Otra respuesta posible es que, "Los terroristas nos odian tanto que no importa la política exterior de nuestro gobierno y por lo tanto no hay razón de volver a examinarla." Aun si es verdad que es el odio ciego el que anima a los terroristas, ¿no es una buena idea de vez en cuando volver a analizar la política estatal, especialmente con miras a terminar las prácticas que no estén logrando su propósito y que pudieran hasta estar produciendo consecuencias perversas?
¿Qué mal podría haber en volver a evaluar la política del gobierno de EE.UU. en torno al Medio Oriente, aun mientras siguiera la campaña para hacer la justicia a las personas que cometieron los ataques del 11 de septiembre? ¿Acaso no podría esto rendir una orientación mejor para nuestra patria, una que además pudiera cambiar la mentalidad y el comportamiento de la gente que nos quiere matar? En esta encuesta podríamos hacer estas preguntas:
(1) ¿Por qué todavía siguen estacionadas las tropas estadounidenses en Arabia Saudita, especialmente dado que la guerra del Golfo Pérsico terminó hace ya unos diez años? ¿Es verdad que las tropas se encuentran en tierra santa islámica? ¿Es cierto que éste es un tema religioso de importancia para los musulmanes? ¿Cuáles serían las desventajas de retirar de inmediato las tropas estadounidenses en Arabia Saudita?
(2) El embargo contra Iraq, ¿ha podido cambiar el tratamiento cruel y brutal de Saddam Hussein para con los ciudadanos de ese país? ¿Le ha impedido el fabricar armas de destrucción en masa? ¿Existe alguna manera mejor de hacer frente a este problema? ¿Es verdad que el embargo ha causado la muerte de cientos de miles de niños en Iraq, como han dicho funcionarios de las Naciones Unidas? Si es así, ¿por qué no impone ello la terminación inmediata del embargo? ¿Cuáles serían las desventajas de terminar de inmediato el embargo contra Iraq?
(3) ¿Por qué ha de seguir dando asistencia económica y militar a Israel el gobierno de EE.UU.? ¿Por qué no privatizar la ayuda exterior, lo cual significaría que ya no se pondrían impuestos sobre los ciudadanos norteamericanos para dar la ayuda exterior, sino que cada uno podría dar de su propio dinero a todo el que quisiera, inclusive a Israel? ¿Cuáles serían las desventajas de despolitizar la ayuda exterior?
Algunos podrían sugerir que la reevaluación de la política de nuestro gobierno en torno al Medio Oriente, representaría un "apaciguamiento" de los terroristas. ¿Pero no sería ésta una excusa miope para continuar lo que pudiera ser una política fracasada y para no buscar una política posiblemente mejor a seguir en el futuro?
Algunos podrían decir que durante la guerra es antipatriótico el poner en duda la política del gobierno propio. Yo contesto que el verdadero patriotismo significa, no una lealtad incondicional al gobierno propio aun en tiempos de guerra, sino un amor a la patria que a veces implica el tratar de mover a nuestro gobierno hacia una dirección más positiva y constructiva.