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El compomiso conservador hacia el socialismo educativo
por Jacob G. Hornberger, septiembre 1997
Es difìcil encontrar un modelo más perfecto de planificación socialista que la educación pública. Esta comprende un comitè burocrático de planificadores, ya sea a nivel nacional, estatal o local. La escolaridad es inducida por leyes compulsivas. Los docentes con certificado estatal, usando libros de texto aprobados por el gobierno, y siguiendo un programa gubernamental, dan información tambièn oficialmente aprobada a chicos admitidos tambièn de manera oficial.
La escolaridad se basa en la coerción: todos -y aun aquellos que ni siquiera tienen hijos- deben financiar la burocracia educativa.Y los resultados son tan predecibles como en el caso de cualquier otro esquema socialista: un producto extremadamente malo. Y esto es asì donde sea que se analice la educación pública: Cuba, Corea del Norte, China o los Estados Unidos. Prácticamente nadie, ni siquiera el presidente Clinton -que se ha negado a someter a su hija a la educación pública- puede defender su calidad.
¿Cuál es la solución a este desastre socialista? La separación del Estado y la educación, tal como nuestros antepasados separaron a la religión del Estado y terminar con la intervención gubernamental en este terreno. ¡Dejar que el mercado libre gobierne en el campo de la educación!
El mercado libre siempre produce lo mejor en cada área. Tambièn producirìa el mejor de los sistemas educativos de todos. ¿Por què negarles la mejor educación posible a los chicos?
Uno de los ejemplos del compromiso que tienen los conservadores norteamericanos con el sistema socialista es su apoyo al sistema de los vouchers. Creen que el sistema de educación público podrìa funcionar si todos -liberales y conservadores- apoyaran la creación de una supuesta diversidad basada en proyectos coercitivos orientados al mercado para dar a padres y alumnos más opciones.
¡Y algunos conservadores van todavìa más lejos al sugerir que los liberales que abogan por la separación del Estado y la educación y que se oponen a los vouchers están en realidad atacando la libertad! Esto es lo que señalaba un artìculo publicado por The Heritage Foundation, la primera fundación conservadora del paìs: "La oposición liberal al sistema de los vouchers es una oposición a la libertad...la crìtica más irresponsable quiere en realidad ver colapsar el sistema estatal de educación. En realidad están ignorando la oportunidad de terminar con el sistema monopólico estatal de educación y permitir que la educación pública tenga lugar fuera del sector estatal...es difìcil entender por què no ven dónde se encuentran los verdaderos intereses de la libertad en esta lucha. A ellos les digo: por favor, tomen en cuenta lo que hacen cuando se enfrentan activamente a la elección paterna. Están ayudando a las fuerzas más reaccionarias, que los usan para mantener el status quo..."
El artìculo ignora en primer lugar algo señalado por los liberales: que el sistema de los vouchers provocará que los colegios privados que reciban esos vouchers serán sujetos a las regulaciones gubernamentales. El autor sugiere que mientras que con el sistema de los vouchers las regulaciones estarìan más atenuadas, las demandas podrìan disminuir su impacto y nada podrìa ser peor que el actual sistema, por lo que un sistema privado regulado significarìa una mejora. Tambièn sugiere que los vouchers traerìan competencia y diversidad que inevitablemente traerán mejoras al sistema educativo.
Algunos conservadores piensan que el sistema de educación pública es moralmente malo y educativamente inútil y nocivo. Pero defienden de todas maneras el sistema de vouchers como una manera de eliminar la educación pública.
El artìculo de The Heritage Foundation critica los paupèrrimos resultados de la educación pública y defiende el sistema de los vouchers como una forma de mejorarla. En definitiva, esto quiere decir que el socialismo en los Estados Unidos de Amèrica es diferente al socialismo en Cuba, Corea del Norte o China. ¿Por què? Porque el norteamericano es un pueblo "capaz", apto para lograr mejorar un sistema que podrìamos llamar de "socialismo competitivo", de forma de hacer de los Estados Unidos el único paìs en el mundo que no necesite desmantelar su sistema de bienestar. El socialismo norteamericano, ya sea en educación, salud o economìa, puede ser preservado y se lo puede hacer funcionar con eso que los conservadores llaman "reformas orientadas al mercado".
Los liberales saben bien que estas reformas están destinadas a fracasar. El socialismo es -y ha sido siempre- una idea inherentemente fallida. El socialismo en la educación, la salud, la economìa, o donde quiera que sea no puede funcionar sea quien sea el reformador o cuáles sean las reformas. El sistema de los vouchers serìa sólo otro hito en la trágica historia de intentos por hacer funcionar el sistema socialista de educación pública.
Pero supongamos que los conservadores tienen razón y que los vouchers suponen una mejora. ¿Què pasarìa entonces? La intervención del gobierno en la educación serìa más fuerte que nunca. Finalmente, habrìa todo un grupo nuevo que se opondrìa a la libertad educativa: ¡los colegios privados! ¿Se podrìan imaginar a estos grupos que dependerìan de los vouchers para sobrevivir oponièndose a ellos? Una nueva corporación de beneficiados por el sistema aparecerìa y serìa tremendamente difìcil despuès deshacerse de ella.
Los conservadores han perdido las esperanzas de vencer al socialismo norteamericano. Por dècadas han instado a pelear contra el socialismo del otro lado del ocèano y, pese a lo que parecìa una situación irreversible, el Este europeo y la URSS lograron deshacerse del socialismo Soviètico.
Hace mucho que los conservadores norteamericanos tiraron la toalla en la lucha contra el socialismo dentro. Aun usando terminologìa afìn a la libertad de mercado (como "reformas orientadas la mercado"), han adoptado finalmente esquemas de ese socialismo soviètico: educación estatal, seguridad social, sistema de protección mèdica, regulaciones gubernamentales, impuestos a las ganancias, etc.
Para nosotros el hecho que el financiamiento público de la educación tenga un apoyo casi unánime es irrelevante. Lo que nos importa a los liberales es la integridad y nuestro compromiso con principios èticos, no las últimas encuestas de opinión.
Y acá está el punto fundamental. Los conservadores nunca señalan la cuestión fundamentalmente moral implìcita en la educación estatal. ¿Con què clase de autoridad moral el Estado puede obligar a un padre a someter a su hijo a una educación aprobada por los burócratas de turno? ¿Con què autoridad el Estado obtiene dinero de alguien para dárselo a otra persona a quien no le pertenece? ¿Con què autoridad el Estado se puede entrometer en cualquier cuestión relacionada a la educación?
Estos son los grandes fundamentos morales que los liberales alzan en contra de la educación pública o cualquier otro tipo de socialismo. Nuestro compromiso parte de señalar los principios morales, especialmente en cuanto al rol del gobierno con respecto a la sociedad y eso es lo que nos separa de los conservadores. Y es una de las razones por las cuales los conservadores desean que abandonemos nuestro compromiso, pues eso les recuerda constantemente en què se han convertido y què pudieron haber sido.
Algo es cierto: la libertad nunca podrá ser restaurada completamente si los liberales hacen lo que han hecho los conservadores: abandonar los principios por a un plato de comida, rendirnos en la lucha por la libertad y dedicar nuestras vidas al socialismo reformista. Pero si los liberales continuamos teniendo el coraje de nuestras convicciones y seguimos perseverando, la recuperación de la libertad será nuestra.
Jacob G. Hornberger es fundador y presidente de The Future of Freedom Foundation. Este artìculo es una sìntesis del originalmente publicado en Freedom Daily .
Traducción de Natalia Rodrìguez.
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