Hace casi 40 años, el economista de libre mercado y premio Nobel Milton Friedman publicó un pequeño libro llamado Capitalismo y Libertad (1962). En un tiempo en el que la economía keynesiana y la popularidad del estado benefactor intervencionista continuaban en ascenso, Friedman articuló los beneficios y ventajas de un análisis más orientado hacia el mercado, de la política pública.
Uno de los capítulos en el libro estaba dedicado a la licencia ocupacional del gobierno. Friedman explicó los varios resultados anticompetitivos causados por las restricciones regulatorias a la libertad de ocupación y profesión en el mercado. Destacó que la licencia ocupacional servía como un importante vehículo político para que grupos de profesionales limitaran el ingreso a varios tipos de trabajos, y por lo tanto actuaban como una política fuertemente favorable al monopolio en la sociedad.
Friedman también sostuvo que el apoyo gubernamental a los estándares de licencias y reglas para el ingreso y práctica de una profesión u ocupación en particular también limitaba la innovación, el cambio y la mejora requiriendo a los practicantes que sigan métodos y técnicas ³aprobados² para proveer servicios para el cliente.
En lugar de las licencias gubernamentales, Friedman sugirió que si el mercado era dejado en libertad y desregulado se desarrollarían (como se habían desarrollado en el pasado) métodos de mercado para proveer tanto información al consumidor como reglas y estándares para asegurar la calidad y confiabilidad de bienes y servicios vendidos a consumidores. La solución de mercado para la seguridad y calidad de productos y servicios era una certificación voluntaria privada, que daba a los productores y proveedores del mercado incentivos económicos para que ingresen y vendan sus productos. Él explicó: ³Hay agencias privadas de certificación en muchas áreas que certifican la competencia de una persona o la calidad de un producto particular. El sello Good Housekeeping es una certificación privada. Para productos industriales existen laboratorios privados de testeo que certificarán la calidad de un producto en particular.
Para productos de consumo, existen agencias de testeo de consumo de las cuales la Unión de Consumidores e Investigación de Consumos son las más conocidas en Estados unidos. Oficinas calificadoras de negocios son organizaciones voluntarias que certifican la calidad de un proveedor particular.
Escuelas técnicas, colegios y universidades certifican la calidad de sus graduados. Una función de los minoristas... es certificar la calidad de los muchos artículos que venden. El consumidor desarrolla confianza en una tienda, y la tienda, a cambio, tiene un incentivo para ganarse la confianza investigando la calidad de los ítems que vende.
En Regulación sin el Estado... El debate continúa, John Blundell y Colin Robinson toman este argumento y lo desarrollan con gran fuerza, aunque sin mencionar a las contribuciones de Milton Friedman. John Blundell es el director general del Institute of Economic Affairs de Londres y Colin Robinson es profesor de economía en la University of Surrey.
Comienzan su postulado para sacar al gobierno de la regulación económica explicando cuidadosamente los numerosos efectos negativos de la intervención del gobierno. Primero, los defensores de la regulación asumen que los reguladores poseen el conocimiento y la habilidad para evaluar exitosamente los estándares y para cambiar las circunstancias del mercado, lo cual es muy distante de la realidad.
En segundo lugar, el costo de la regulación gubernamental generalmente está escondido, y no meramente por el costo de mantener las burocracias responsables de forzar la regulación, pero también por los gastos del sector privado al tener que cumplir con reglas y controles. El total de los costos dejan bien en claro que aún en base a un análisis de costo beneficio, el resultado de dichas regulaciones podría racionalizarse como la carga financiera de la sociedad.
En tercer lugar, aquellos que imponen las regulaciones, los reguladores en las burocracias gubernamentales no ven ninguno de los costos directos, las cargas, o los inconvenientes, y por lo tanto no tienen incentivo para limitar el número o el grado de los costos de la regulación que imponen a otros. Por eso, la regulación tiende a exceder lo lógico la mayor parte del tiempo.
En último lugar, grupos con intereses especiales tienen fuertes incentivos para hacer lobby por una regulación como un medio para limitar la competencia y nuevos ingresos y controlar y capturar mayor control sobre su mercado particular.
Blundell y Robinson destacan que ³regulación² significa el establecimiento de reglas. ³Las reglas son una parte esencial de la vida², dicen. ³Pero hacerlas no es necesariamente una función del gobierno; pueden ser y generalmente son establecidas a través de la acción voluntaria... Contrariamente con el conocimiento convencional, la alternativa para la regulación estatal, no es la ausencia de regulación, sino una gama de convenios voluntarios².
Agencias de Certificacion Privadas. Como ejemplo, se refieren a Underwriters Laboratories (UL) en Estados Unidos, el cual provee certificaciones privadas y voluntarias para productos como equipos eléctricos, productos automotores, aparatos médicos, sistemas de alarma y químicos.
En realidad, destacan que uno de los métodos para que una asociación de certificación privada como UL mantenga la calidad y confianza de sus métodos y estándares de pruebas es que operan en un campo competitivo con otras 12 asociaciones de certificación, cada una interesada en ganar y mantener la confianza de sus miembros y del público en general.
También observan los autores, que hay organizaciones privadas como Green Seal y Eco-Rating que proveen certificaciones privadas con relación a productos que no dañan el medio ambiente, para aquellos dentro de la sociedad que se preocupan por estas cuestiones.
Y tal como lo hizo Friedman hace 40 años, se refieren al Good Housekeeping Institute y al Consumer Reports, como organizaciones privadas que proveen tanto sellos de aprobación como información acerca de la calidad del producto y de las promesas realizadas por sus fabricantes.
Hoy en día existen organizaciones privadas para estándares y confiabilidad de productos, que están estableciendo un nuevo fenómeno. Blundell y Robinson cuentan la historia del desarrollo de la industria aseguradora de la olla a vapor del siglo XIX. Las nuevas ollas a vapor que fueron introducidas en la industria británica a mediados del 1800 generalmente experimentaron fallas y explosiones, que causaban daños y lesiones mayores. Los ingenieros, científicos, fabricantes y los dueños de molinos formaron una asociación para la investigación y el intercambio de información acerca de cómo se podía construir, instalar y operar mejor ollas a vapor.
A fines de las décadas de 1850 y principios del 60, esto llevó al establecimiento de un grupo de compañías aseguradoras en esta industria que organizó testes y exámenes de las ollas a vapor para poder proveer pólizas de seguros. Las compañías aseguradoras también promovían la investigación en innovaciones para hacer que las ollas fueran más seguras y eficientes. Otros ejemplos pueden verse en la industria de perforaciones costeras como así también en el mercado del alcohol, de minoristas y transporte.
Siguiendo con el escrito de los autores acerca de la regulación privada hay comentarios de, entre otros, Norman Barry, David Boaz, Randall Kroszner, y Yesim Yilmaz. Ellos extienden y refuerzan los argumentos sostenidos por Blundell y Robinson.
David Boaz utiliza a la Meineke Muffler Company como ejemplo de un fabricante que establece mecanismos internos para asegurar que todo su sistema de distribución en todo el país tiene incentivos para mantener la calidad de las instalaciones y del producto.
Randall Kroszner explica el desarrollo de estándares privados y regulaciones de satisfacción del cliente y confiabilidad en los mercados financieros globales.
Yesim Yilmaz, que ha escrito sobre este tema para el Cato Institute, resume la gran variedad de información y certificación basada en el mercado que existe en Estados Unidos.
Y Norman Barry enfatiza sobre la importancia político filosófica del libre mercado como opuesto a un método regulatorio gubernamental- sobre la cuestión de seguridad de productos y estándares. En realidad, Barry defiende la postura a favor de regulaciones y estándares privados, aún más radicalmente orientado hacia el mercado que los autores mismos.
Juntos, los autores y sus comentaristas, ofrecen un número de argumentos contundentes para terminar con la regulación gubernamental del mercado. En este pequeño libro se puede encontrar mucha munición intelectual verdaderamente útil para los defensores de la libertad.
Richard M. Ebeling es titular de la cátedra Ludwig von Mises en el Hillsdale College en Michigan y Vicepresidente de Asuntos Académicos en The Future of Freedom Foundation.