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El estado y la planificación central de la moneda: Los economistas Austrìacos y de Chicago
por Richard M. Ebeling, mayo 1999
En el perìodo posterior a la segunda guerra mundial, las dos escuelas lìderes en el pensamiento de libre mercado han sido la escuela Austrìaca, encabezada por Ludwig Von Mises y Friedrich Von Hayek; y la escuela de Chicago, encabezada por Milton Friedman y George Stigler. Juntas, han realizado un análisis de gran rigurosidad y lucidez, criticando los peligros y errores de las polìticas socialistas, keynesianas e intervencionistas. Pese a las diferencias entre sus respectivos mètodos de análisis, ambos grupos han alcanzado una conclusión similar: solo una economìa de libre mercado puede asegurar Libertad y prosperidad.
Ambas escuelas rechazan el argumento keynesiano acerca de la inestabilidad de la economìa de mercado y su tendencia a generar perìodos extensos de desempleo y recursos ociosos. Ambas sostienen que cuando se suceden perìodos inflacionarios o de depresión económica, ocurren como resultado de la intervención del Estado, que tiende a reducir la flexibilidad del mercado para hacer frente a los cambios circunstanciales. Y finalmente, ambas escuelas de pensamiento intuyeron que las polìticas monetarias y fiscales (particularmente del tipo keynesiano) provocarìan menor estabilidad y no más.
Pero los economistas de la escuela Austrìaca y los de Chicago, han diferido en un número importante de puntos en el campo de la historia, la teorìa y la polìtica monetaria. Una diferencia fundamental, son las diferentes interpretaciones acerca de los orìgenes y soluciones a la Gran Depresión del 30. Las distintas interpretaciones sobre dicho perìodo surgen a partir de sus diferentes concepciones de la influencia del dinero en la economìa. Y esas disidencias nacen a partir de los distintos criterios utilizados para estudiar el proceso económico.
Siguiendo la tradición de Chicago, Milton Friedman y la mayorìa de los teóricos monetaristas aceptan la idea keynesiana de macroeconomìa o de análisis agregado. Por ejemplo, en una rèplica a algunos de sus crìticos publicada en 1974, en el volumen intitulado Milton Friedman's Monetary Framework: A Debate with his critics, Friedman dijo: "Releyendo la Teorìa General, he recordado que gran economista fue Keynes y cuánto simpatizo con su visión y la de sus seguidores... Creo que la teorìa de Keynes, es el tipo correcto de teorìa; por su simplicidad y su concentración en unas pocas magnitudes clave, es potencialmente fructìfera. No la he rechazado entonces por estos motivos, sino porque creo que ha sido derrotada por la evidencia: sus predicciones no han sido confirmadas por la experiencia".
Según Friedman, la teorìa de Keynes es incompleta a partir de su estrecha concepción de la elección de las personas al momento de decidir entre gastar el dinero y no hacerlo. "Cuando las alternativas entre las que los individuos han de elegir se multiplican, la demanda de dinero se torna más estable de lo que Keynes pensaba", concluye Friedman.
Pero, mientras que proclama basar su propuesta en las decisiones individuales de consumo, propone la utilización de agregados estadìsticos y promedios que dejan de lado las decisiones individuales, camuflando asì el mecanismo de decisión del actual proceso de mercado. Es asì como Friedman, del mismo modo que Keynes, se concentra en los agregados macroeconómicos concibiendo asì: una demanda agregada de dinero vinculada a una oferta total de dinero; la repercusión sobre gasto agregado que implica un aumento en la oferta total de dinero; y el impacto resultante sobre la producción agregada en el corto plazo y sobre el nivel general de precios en el largo plazo.
Al respecto los economistas austrìacos han tomado una postura muy diferente. Ellos afirman que es muy importante no olvidar que tanto los promedios estadìsticos como la producción total y el nivel general de precios o de salarios, en realidad no existen. Son la creación de economistas estadìsticos que sumando y promediando aritmèticamente los precios, los salarios y la producción individual de una multitud de bienes y servicios comprados y vendidos en el mercado. O como Friedrich Hayek dijo: "En resumidas cuentas, ni los agregados ni los promedios interactúan; jamás podrán establecerse relaciones de causa y efecto entre ellos como aquellas que se establecen entre los fenómenos individuales, los precios individuales, etc. Luego, la escuela de Chicago intenta establecer conexiones directas entre la cantidad total de dinero, el nivel general de precios y la producción total. Todo ello, sabiendo que ninguna de estas magnitudes como tales ejercen una influencia sobre las decisiones de los individuos".
Concentrándose en los efectos agregados que producen los cambios en la cantidad de moneda sobre la producción y el nivel de precios, Friedman no duda en afirmar que un incremento o variación en la tasa de crecimiento de la oferta de dinero repercute en la producción y el empleo de la economìa, siendo este efecto transitorio y limitado. En el largo plazo, como los salarios y los precios son sensibles a las variaciones en la cantidad de dinero, el único efecto duradero será un más alto nivel general de precios y salarios, sin oscilaciones permanentes en la cantidad agregada de empleo y producción.
Cualquier efecto sobre los precios relativos, la localización de los recursos o la distribución del ingreso durante un perìodo de inflación monetaria será temporal y de poca importancia, afirma Friedman. Son simplemente los efectos del "primer round", que en la perspectiva de largo plazo tendrán escasa significación. O como Friedman lo expresó en la referida rèplica a sus crìticos: "Una forma de caracterizar el enfoque de la teorìa cuantitativa del dinero, es no darle demasiada importancia a los primeros efectos".
Friedman llega a su conclusión analizando los cambios en la oferta de dinero de la siguiente forma: Imaginen que un helicóptero arroja dinero al azar sobre la población; la gente recoge ese dinero y procede a gastarlo hasta que los precios suben a un nivel lo suficientemente alto como para equilibrar otra vez la demanda de dinero con la oferta.
Contrarios a esto, los Austrìacos afirman que mientras que no hay dudas acerca de los efectos del aumento de la oferta monetaria en el largo plazo, algunas cosas mantendrán sus precios constantes a pesar de la suba de los precios en general; resulta entonces necesario analizar el proceso por medio del cual la variación en la oferta de dinero ingresa a la economìa y particular la forma en que influye sobre las distintas ofertas y demandas individuales, sobre los precios individuales y los planes de producción. O como el economista Austrìaco Oskar Morgenstern dijo: "Si no nos proveen de una mìnima noción acerca de: ¿dónde se origina este dinero adicional? ¿Dónde es inyectado? ¿Con què diferentes magnitudes? y ¿A travès de que caminos y a què velocidad penetra en la economìa?, muy poca información no es proporcionada. El mismo relato, tendrá consecuencias muy diferentes si la suma de dinero es inyectada vìa crèditos a los consumidores o prèstamos a productores, vìa Departamento de Defensa o subsidios de desempleo, etc. Dependiendo de las condiciones subyacentes en la economìa cada modalidad de inyección monetaria producirá una consecuencia diferente aún tratándose de la misma cantidad agregada de dinero. Por lo tanto, el análisis monetario deberá combinarse con un análisis detallado del flujo de los commodities y los servicios".
Los Austrìacos han considerado este detallado análisis de la influencia no neutral del dinero, como esencial para comprender por completo cualquier tipo de efecto vinculado a la inflación en una economìa de mercado.
A partir de la comprensión de sus diferentes puntos de vista acerca de cómo analizar mejor el dinero y los procesos inflacionarios en la economìa de mercado, no resulta sorprendente concluir que vean las causas y las soluciones de la Gran Depresión en forma diferente. Friedman, por ejemplo observa la dècada del '20 y concluye que la polìtica de la Reserva Federal en ese tiempo no era inflacionaria en absoluto, con un nivel general de precios medianamente estable durante toda la dècada. Dice Friedman: "Si existiera alguna crìtica a las polìticas de la Reserva Federal, deberìa ser que a comienzos de la dècada del '30 el banco central americano no hizo demasiados esfuerzos para incrementar la oferta de dinero, luego de haberla contraìdo alrededor de un tercio para sacar a la economìa Americana fuera de la depresión".
Los austrìacos miran más allá que la estabilidad de precios de la dècada del veinte y afirman que si no se hubiera expandido la oferta de dinero en esa dècada, los precios hubiesen bajado lentamente para reflejar un significativo incremento en la productividad y en la producción a partir de las innovaciones tecnológicas y la acumulación de capital. En su lugar, la expansión monetaria de la Reserva Federal mantuvo los precios en un nivel mayor al que de otra manera hubiese estado, creando asì la ilusión de la estabilidad económica a travès de un nivel estable de precios. Con lo cual terminó llevando en dirección errónea al capital de inversión, al trabajo y a los recursos. Las polìticas erráticas de la Reserva Federal se terminaron de evidenciar luego de 1929.
Cuando la Depresión económica comenzó, la solución hubiese podido ser: impulsar la reducción del capital mal invertido, impulsar una baja de precios y salarios que reflejara el ocaso de la actividad económica y la disminución en la cantidad de dinero causada por los quebrantos bancarios (a partir de los malos prèstamos otorgados y los retiros masivos de dinero por parte de la gente).
En su lugar, primero la administración de Hoover y luego el New Deal de Roosevelt, hicieron todo lo necesario para evitar las saludables y necesarias correcciones del mercado. Fueron entonces èstas las verdaderas causas de la prolongada duración de la profunda crisis económica.
Sin embargo, al fin y al cabo, ambos: los intelectuales Austrìacos y los de Chicago llegan a una conclusión común de gran relevancia: La planificación central de la moneda ha creado gran inestabilidad económica en el siglo XX, gracias a que el dinero y el sistema bancario no han sido alejados del control del gobierno.
Richard Ebeling es profesor de la cátedra Ludwig von Mises de Economìa en Hillsdale College, Michigan y se desempeña como vicepresidente de Asuntos Acadèmicos en The Future of Freedom Foundation.
Traducción de Eneas A. Biglione y Germán Messina
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