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Quiènes son los verdaderos ilegales?
por Jacob G. Hornberger, mayo 1999
¿Quiènes son los verdaderos violadores de la ley - los mexicanos que cruzan la frontera de Estados Unidos ilegalmente, buscando empleo, o los funcionarios norteamericanos que los persiguen?
La Declaración de la Independencia enfatiza que nuestro Creador dio ciertos derechos fundamentales a todos los hombres (y no solamente a los norteamericanos). Entre ellos se encuentra el derecho a la vida, el derecho a la libertad, y el derecho a buscar la felicidad.
¿Què significan estos derechos?
El derecho a la vida quiere decir que cada persona tiene el derecho natural y dado por Dios a ganarse la vida mediante sus propios esfuerzos. Ello lo puede lograr cada uno, empleando el talento y la aptitud con que nació.
El aspecto económico de la libertad implica el derecho a participar libremente en el ámbito económico, y a negociar transacciones de mutuo beneficio con los demás. Un cantante podrìa ofrecer a dar un concierto a un público presto a pagarle para poder oìrlo. O un labrador podrìa ofrecer sus servicios a un granjero.
En este proceso, poco a poco puede uno comenzar a acumular riqueza o propiedad, que uno puede ahorrar, invertir, consumir o dar a otros. El filósofo inglès Juan Locke, sobre cuyo Segundo Tradado del Estado Civil se basó Tomás Jefferson al escribir la Declaración, habìa dicho que la vida, la libertad y la propiedad son derechos humanos fundamentales, dados por Dios.
A medida que uno trabaja, negocia transacciones económicas, y va acumulando riqueza, uno puede ver que según va de la simple subsistencia a un nivel de vida superior, la mayor amplitud de alternativas económicas le permite buscar la felicidad en otras formas que le den más satisfacción.
Por lo tanto podemos ver que los derechos naturales y dados por Dios, a la vida, la libertad y la propiedad, y a buscar la felicidad, se encuentran estrechamente vinculados entre sì.
Ahora bien, ¿pudiera ser que las leyes de Estados Unidos respecto a la inmigración, invalidaran estos derechos naturales y dados por Dios? ¿Cómo podrìa serlo? La Declaración de la Independencia subraya que estos derechos son anteriores al Estado y que, de hecho, los Estados son creados para proteger estos derechos, y no para limitarlos ni prohibirlos.
Es verdad que, a lo largo de la historia, los Estados tiránicos hayan implantado leyes que violaran los derechos básicos del hombre. Pero como recordaron al mundo nuestros Fundadores, toda ley humana que contradiga la ley natural o de Dios es nula y sin valor, digna de ningún respeto en absoluto.
Por lo tanto, cuando un mexicano (o un chino, un coreano, o cualquier otro extranjero) que haya cruzado la frontera de Estados Unidos en búsqueda de trabajo para mejorar su vida, se vea metido en una cárcel estadounidense por haber entrado ilegalmente, nunca debe llegar a creer que haya cometido algún acto inmoral. Despuès de todo, no ha matado a nadie, ni violado a nadie, ni robado a nadie, ni cometido ningún otro acto de violencia. Lo único que ha hecho, es ejercer su derecho natural y dado por Dios, a subsistir y a superarse mediante el trabajo y el intercambio económico pacìfico - el mismo derecho que tienen todos los hombres en todas partes.
Pues, ¿quiènes son los verdaderos ilegales: los que ejercen sus derechos intrìnsecos a la vida, a la libertad, y a buscar la felicidad, o los funcionarios estatales que quebrantan las leyes de la Naturaleza y del Dios de la Naturaleza al castigar a los seres humanos, sencillamente por haber tratado de ejercer sus derechos? No es difìcil dar con la respuesta.
Jacob Hornberger es el fundador y presidente de The Future of Freedom Foundation, en Fairfax, estado de Virginia, y corredactor de la obra The Case for Free Trade and Open Immigration (El Caso a Favor del Librecambio y la Libre Inmigración).
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