|
Send to a friend
Guerra por el bienestar en Yugoeslavia
por Jacob G. Hornberger, mayo 1999
Hace ochenta y dos años, Estados Unidos entró en la Primera Guerra Mundial con los propósitos expresos de promover la democracia y de poner fin a las guerras europeas. La intervención estadounidense fue una desviación radical de la polìtica exterior que promulgó Jorge Washington en su Discurso de Despedida en el año 1797, y que el pueblo norteamericano habìa seguido durante más de un siglo: no meterse en los asuntos de Europa, y dejar que Estados Unidos sirviera como el faro de libertad, de paz y de prosperidad en las tinieblas tiránicas del mundo.
Aun los más ardientes defensores de la intervención extranjera conceden que la Primera Guerra Mundial fue un desperdicio de vidas americanas. Las consecuencias de la Gran Guerra fueron precisamente lo opuesto de lo que se habìa propuesto. El caos de la guerra, la devastación de Alemania, y el Tratado de Versalles dieron lugar a Adolfo Hitler, al nazismo, a la Rusia comunista, y poco despuès a la Segunda Guerra Mundial.
Tanto los demócratas como los republicanos han llamado la IIa. Guerra Mundial la "guerra buena," porque murió Hitler y el ejèrcito nazi fue vencido. Pero, desgraciadamente, rara vez se habla de las consecuencias nefastas de esa guerra. El motivo por el cual Francia y la Gran Bretaña declararon la guerra a Alemania, fue para proteger a Polonia del totalitarismo. Y sin embargo, al final de la guerra, toda la Europa Oriental, incluso Polonia, se vio dominada por la mano fèrrea de la Unión Soviètica. ¿Acaso estuvieron mejor los paìses del oriente de Europa, sufriendo bajo Josè Stalin y los comunistas, que bajo Adolfo Hitler y los nazis?
Dìcese que la Segunda Guerra Mundial se libró para salvar a los judìos del Holocausto. Pero, al final de la guerra, habìan muerto seis millones de judìos en las cámaras de gas. Y la "preocupación" del gobierno estadounidense por los judìos, la expuso como fraude la polìtica del mismo gobierno de EE.UU., que impidió a muchos judìos alemanes emigrar a Estados Unidos para poder salvarse.
Una de las consecuencias más funestas de ambas guerras mundiales, ha sido la transformación total de Estados Unidos en el imperio de la guerra por el bienestar del mundo, librando una guerra perpetua por la paz perpetua dondequiera que el "interès nacional" lo exija: en Corea, en Vietnam, en Granada, en Panamá, en Somalia, en el Golfo Pèrsico, y en un sinnúmero de intervenciones militares clandestinas alrededor del mundo.
El bombardeo de Serbia representa la culminación de esta polìtica de la guerra por el bienestar, e ilustra el grado de depravación polìtica y moral en que ha caìdo Estados Unidos.
No se trata de si algún dictador ha maltratado a sus conciudadanos. De tal modo han actuado los dictadores en toda la historia. La cuestión es: ¿con què autorización moral o constitucional, es que el presidente de Estados Unidos envìa al paìs a la guerra, con el fin de dictaminar a un dictador extranjero cómo puede tratar a los ciudadanos de su propio paìs?
La decisión de levantarse en armas contra la tiranìa del Estado, le incumbe propiamente al pueblo que sufre bajo el tirano. Son ellos, y no los gobiernos extranjeros, los que tienen que decidir si la opresión que sufren vale el riesgo de librar un conflicto armado contra sus propios dirigentes. Estados Unidos no tiene nada que hacer como policìa del mundo.
¿Adónde viene a parar esta idea? ¿Tienen todos los gobiernos el derecho de intervenir militarmente para remediar los actos tiránicos de otros gobiernos? ¿Cómo se sentirìan los norteamericanos, si China, o Rusia, o aun Vietnam se pusieran a bombardear nuestras ciudades para salvarnos de otra matanza como las de Waco y Ruby Ridge, o bien para impedir las incesantes violaciones federales de la autonomìa de los estados de la unión?
Bajo el règimen del Estado de la guerra por el bienestar, el presidente ejerce el poder omnipotente de mandar al paìs a la guerra sin siquiera la apariencia de una declaración de guerra por parte del congreso. Durante toda la historia, los dictadores han anhelado tener tal poder - el poder de cancelar unilateralmente toda traba sobre el poder de hacer la guerra. Hasta Hitler sólo podìa soñar con ser tan poderoso.
Los funcionarios estadounidenses nos dicen que la guerra se trata del "bienestar" de los refugiados kosovares. Si es verdad, ¿porquè no se les permite emigrar libremente a Estados Unidos? Si el gobierno estadounidense de veras se preocupa tanto por los que sufren bajo las tiranìas, ¿porquè sigue repatriando a los balseros cubanos que intentan escaparse de la tiranìa comunista?
Nuestra patria nació como república constitucional con poderes bien limitados, y el resultado fue un faro brillante de esperanza para los pueblos del mundo. Ha llegado el momento de revivir esa visión, de traer a las tropas de vuelta a casa y de desmantelar la maquinaria de la guerra por el "bienestar" que tanta miseria y destrucción han causado alrededor del mundo.
Jacob G. Hornberger es el fundador y presidente de The Future of Freedom Foundation en Fairfax, estado de Virginia, y corredactor de la obra The Failure of America's Foreign Wars ( El Fracaso de las Guerras de Estados Unidos en el Extranjero ).
Send to a friend
arriba
Suscripción a Freedom Daily.
|