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Por Palabra Clave

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Los niños son propiedad del estado
por Jacob G. Hornberger, mayo 2000

Muchos norteamericanos se escandalizaron por la declaración del diplomático cubano, que Elián González es propiedad del Estado cubano. ¡Ojalá y se sintieran igual con respecto a su propio paìs!

Durante más de cien años, los norteamericanos hemos vivido bajo un sistema de enseñanza estatal, o pública como usualmente se le denomina. Bajo la ley de la asistencia obligatoria, el Estado obliga a los padres a presentar a sus hijos a un instituto del Estado para que èstos reciban un programa de enseñanza aprobado por el Estado, de parte de un maestro aprobado por el Estado, con libros aprobados por el Estado.

Hace varios meses, pasè una semana en Cuba con el permiso oficial del Departamento del Tesoro de EE.UU. y de las autoridades cubanas. Hice el viaje para realizar un estudio informal del sistema socialista de Cuba y de los efectos del embargo estadounidense sobre el pueblo cubano.

Un dìa visitè un museo de historia oficial, que por supuesto está repleto de artìculos procomunistas y en contra de la CIA. La exposición es fascinante, pero al entrar de repente un centenar de niños escolares (todos en sus uniformes, desde luego) guiados por sus maestros, nosotros (ellos y yo) recibimos un par de horas de la versión oficial cubana de la historia, lo cual fue más interesante aun.

Y además están las carteleras. En la ciudad y en el campo, los cubanos gozan de los enormes letreros jactándose de los mayores logros socialistas de Fidel Castro: la enseñanza pública y el cuidado mèdico gratis.

En mis conversaciones con los cubanos por la calle (domino la lengua española) descubrì que, aunque muchos todavìa veneran a Castro por su valor en oponerse al imperialismo estadounidense, ya detestan el sistema socialista económico bajo el cual siguen sufriendo (y en voz baja se burlan de èl). Cosa importante es que los cubanos comprenden perfectamente bien que la enseñanza pública y el cuidado mèdico nacional (asì como los reglamentos económicos y las licencias para poner negocios) son programas socialistas.

Comparemos esto con el pueblo norteamericano. Al mismo tiempo que los norteamericanos se escandalizan por la idea de que los niños sean propiedad del Estado, ellos creen sinceramente que las escuelas públicas son una faceta del sistema de libre empresa o del capitalismo. Han bloqueado de sus mentes el hecho que, mediante la enseñanza pública, los niños en efecto se convierten en propiedad del Estado aquì mismo en nuestra propia patria.

Ahora bien, es cierto que, en años recientes, la enseñanza en casa ha crecido notablemente en oposición al sistema de enseñanza estatal, pero lo que importa en realidad es quièn tiene la última palabra sobre la enseñanza del niño. Hasta los padres que enseñan a sus hijos en casa tienen que reportar a los funcionarios estatales de enseñanza, para recibir el imprimátur oficial de que van enseñando a sus hijos en la manera aprobada.

Tanto en Cuba como en Estados Unidos, el control fundamental sobre la enseñanza del niño lo tiene el Estado, y no la familia. Cuando el niño cumple los seis años de edad, su condición como propiedad del Estado precisa de que sea instruido en una manera tal que haya sido aprobada por el Estado. En las escuelas públicas norteamericanas, por ejemplo, los niños aprenden una versión oficial de la revolución cubana del 1959 que está totalmente opuesta a la versión que aprenden del Estado los niños en Cuba.

Si en alguno de los dos paìses un padre se decidiera a resistir, tarde o temprano el Estado lo castigarìa quitándole sus hijos y dándole la guardia sobre ellos a los funcionarios estatales. O el Estado pudiera aplicar algún otro castigo peor aun.

Hace varias dècadas, John Singer, un hombre que vivìa en el estado de Utah, recibió la pena máxima por oponerse a la idea de que los niños fueran propiedad del Estado. Mucho antes de que se hiciera legal el enseñar a los niños en casa, Singer no permitió que sus hijos fueran expuestos al ambiente anormal de las escuelas públicas, y se convirtió en uno de los primeros practicantes de la enseñanza en casa.

El estado ordenó al Sr. Singer a presentar a sus hijos a las autoridades de las escuelas públicas, de modo que pudieran recibir la enseñanza debida, pero èl se negó a hacerlo, bajo la creencia que sus hijos le pertenecìan a èl y no al Estado.

Un dìa, la policìa del estado rodeó subrepticiamente el hogar del Sr. Singer y lo balacearon cuando salió para recoger la correspondencia. Dijeron que Singer "resistió la aprehensión," pese a que posteriormente se determinó que èl no iba armado.

La cuestión moral fundamental es la siguiente: ¿Quièn ha de controlar las decisiones con respecto a la enseñanza de los niños: la familia o el Estado?

La cuestión pragmática fundamental es la siguiente: Si el mercado libre produce lo mejor de todo lo demás, ¿por què no poner fin a la ingerencia estatal en la enseñanza y permitir que el mercado libre reine tambièn en el ámbito de la enseñanza?

Jacob G. Hornberger es el fundador y el presidente de The Future of Freedom Foundation, en Fairfax, estado de Virginia, asì como editor de la obra, Separación de la Escuela y del Estado: Cómo Liberar a la Familia, escrita por Sheldon Richman. En el sitio web de la fundación se da un relato detallado de su viaje a Cuba: www.fff.org.

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