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Sintiendo tu dolor: La explosion y abuso del poder gubernamental en la era Clinto-Gore (en ingles), de James Bovard
por Richard M. Ebeling, abril 2001
Cuando la historia de la última década del siglo XX sea escrita en algún momento del futuro, los cronistas de los años 90 probablemente se vean tentados, en un primer momento, a enfatizar los aparentes triunfos de la libertad alrededor del globo.
Señalarán el fin de la Unión Soviética, el resurgimiento del gobierno democrático en Europa Oriental, los éxitos (a pesar de una severa recesión) de los tigres económicos de Asia, el abandono del ideal de planificación en África y Sudamérica y el intento de unificación política y económica en el centro y este de Europa.
Cuando estos historiadores vean a los Estados Unidos, probablemente señalarán una expansión económica sorprendente que incorporó una revolución tecnológica fenomenal y un crecimiento dramático tanto en los niveles de empleo como en la producción de bienes y servicios cada vez mejores y más baratos. Ensombreciendo esta prosperidad estadounidense, sin embargo, estos cronistas del mañana señalarán, hubo algunos escándalos peculiares y grotescos involucrando a la Casa Blanca. Por segunda vez en la historia un presidente de los Estados Unidos había sido sometido a juicio político.
Pero bajo la superficie de estos aparentemente prósperos y libres años, estos historiadores del futuro se perderían mucho acerca de los Estados Unidos de los 90 si no consultan la serie de importantes libros escritos por James Bovard, quien ha sido el "muckracker" (el "descubreescandalos") por excelencia durante la última década. El diccionario Webster Para la Lengua Inglesa define un "muckracker" como aquel que busca y saca a la luz escándalos y casos de corrupción reales o presuntos, especialmente en la política. El mismo diccionario explica que ser corrupto significa carecer de integridad o actuar sin consideraciones acerca del honor, el derecho o la justicia.
La década de 1990 no solo fue una época sin honor, derecho o justicia en la conducta personal de aquellos que ocupaban los más altos cargos políticos en los Estados Unidos. Fue una década testigo de una corrupción acelerada de las instituciones establecidas con el propósito de preservar y asegurar la libertad del pueblo estadounidense. Bovard ha registrado cada faceta de la corrupción gubernamental de los derechos en sus libros: Derechos Perdidos: La Destrucción de la Libertad Estadounidense (Lost Rights: The Destruction of American Liberty); Chantaje: Cómo el Gobierno se Abusa de Ti de la A a la Z (Shakedown: How the Government Screws You from A to Z); y Libertad en Cadenas: La Ascensión del Estado y la Defunción del Ciudadano (Freedom in Chains: The Rise of the State and the Demise of the Citizen).
Ahora, una vez más, ha puesto manos a la obra para resumir las consecuencias desastrosas del gobierno sobre el pueblo estadounidense, especialmente durante los últimos años de la administración de Bill Clinton y Al Gore. "Sintiendo Tu Dolor" cuenta la triste y lamentable historia de cómo, en el nombre del poder, los privilegios y los prejuicios, el poder político ha sido usado para no dejar un rincón de la vida estadounidense libre del alcance letal de la intervención, control y abuso estatal.
La palabra "letal" ha sido usada intencionalmente porque el poder gubernamental no solo le ha costado a los estadounidenses porciones de su libertad sino, que sus vidas también. Como parte de la guerra contra las drogas del gobierno estadounidense, explica Bovard, los poderes policiales han sido usados para violar los derechos de propiedad de los individuos al entrar a sus hogares sin evidencia clara de que se hayan cometido delitos. En estos embates ilegales gente inocente ha sido asesinada o sufrido abusos físicos y, en lugar de admitir sus errores, los organismos federales y estatales de seguridad han buscado justificar su conducta en el nombre de la lucha contra las drogas. Según Bovard, las Razzias sorpresa en el domicilio equivocado se han convertido en escándalos a nivel nacional; "Una vez que los gobiernos locales militarizan la policía encuentran más y más pretextos para enviar las tropas, aunque más no sea para mantener a la gente en su lugar".
Igualmente dañina para la vida, propiedad y tranquilidad de los estadounidenses ha sido la conducta de la Agencia Gubernamental de Recaudación de Impuestos (IRS). El IRS se considera un poder en sí mismo, sin ataduras y sin controles por parte de autoridades superiores, incluyendo al Congreso y las Cortes. Bovard cita de un video de entrenamiento del IRS en el cual el instructor le dice a los recaudadores: "Háganlos llorar, acá no nos dan puntos por ser buena gente...Confiscación y ventas. Ese es nuestro foco...Si hay una tasa presionen para recaudar hasta que se arrodillen".
Otra herramienta para destruir las vidas de estadounidenses son las leyes de decomiso de activos (asset forfeiture laws) bajo las cuales las agencias de seguridad tienen autoridad para decomisar y confiscar efectivo y propiedad bajo la sospecha de conducta ilegal. En 1998 Bovard informa que el Departamento de Justicia de Estados Unidos se apoderó de propiedad privada valuada en más de 600 millones de dólares. Una de las justificaciones más importantes del gobierno para confiscar efectivo transportado por estadounidenses desde o hacia los Estados Unidos es que la posesión de cualquier suma importante de dinero seguramente es una prueba de mala intención por parte del poseedor
Pero igualmente importante para el gobierno es la idea de que tiene el derecho soberano a controlar el uso y la transferencia física de dinero. Según un informe de la administración Clinton ante la Corte Suprema "El gobierno tiene un derecho soberano de controlar qué propiedad entra o sale del país". Bovard le recuerda a sus lectores que "Ésta no es una doctrina legal que los Padres Fundadores recordaron incluir en la Constitución". Peor aún, la Corte Suprema ha fallado a favor del derecho alegado por el gobierno a hacer esto.
En el área del comercio, la administración Clinton peleó una guerra sin fin contra importaciones baratas de países del Tercer Mundo o naciones del antiguo bloque soviético que tratan de recuperarse de décadas de planificación central socialista.
Detrás de cada medida proteccionista, Bovard detalla, había algún interés especial domestico temeroso de la competencia de aquellos tratando de escapar de la pobreza ofreciendo a los consumidores estadounidenses bienes a precios inferiores que los de sus rivales en Estados Unidos.
Una herramienta maliciosa en este juego anticompetitivo, explica, es la justificación antidumping basada en el cálculo gubernamental arbitrario de lo que se considera una valuación desleal de los bienes por debajo de su costo de producción.
Otra política doméstica que Bovard reporta son las acciones del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD). Acusaciones exageradas de discriminación racial mediante el otorgamiento injusto de créditos para la compra de viviendas de un modo que, se alega, habría excluido a grupos minoritarios del acceso a los fondos para la compra de viviendas, han sido usadas para arrebatar decenas de millones de dólares de las compañías hipotecarias hacia los bancos.
El HUD incluso ha creado una "policía de las palabras" que investiga el lenguaje utilizado en los avisos de alquiler de casas y departamentos publicados en los diarios. Bovard cita un diario de Dakota del Norte que señala: "No podes decir que tu departamento está cerca de la Universidad porque implica que sólo le vas a alquilar a estudiantes. No podes decir que está en un el barrio Catedral, incluso si así se llama, porque implica que sólo le vas a alquilar a gente religiosa. No podes publicar avisos que digan que tu casa está en un barrio tranquilo porque sugiere que los niños no son bienvenidos". También da cuenta de las desastrosas políticas de viviendas públicas que han arruinado comunidades y lugares decentes en que los grupos de bajos ingresos podían vivir.
Estos ejemplos de las áreas de política gubernamental que Bovard desnuda son solo una pequeña muestra de todo lo que relata en su libro. Capítulos enteros son dedicados a los subsidios agrícolas; los resultados ridículos de la Ley de Discapacidades; la opresión de las leyes federales de medio ambiente que han reducido a los derechos de propiedad a menos que fragmentos de papel; la guerra del gobierno contra el derecho de portar armas según la Segunda Enmienda; el asesinato en masa de hombres, mujeres y niños por parte del gobierno en Waco y los asesinatos en Ruby Ridge; el mal uso y la invención de evidencia por parte del FBI y el Departamento de Justicia para procesar y encarcelar ciudadanos inocentes; y los terroríficos bombardeos del gobierno estadounidense durante la guerra con Yugoslavia.
Si los historiadores futuros alguna vez se preguntan cómo y por qué fue que la libertad siguió perdiendo terreno en los años próximos al siglo 21, no tendrán más que buscar las invaluables historias de muckracking de nuestros días que James Bovard nos ha provisto.
Richard M. Ebeling es Vicepresidente de Asuntos Académicos en The Future of Freedom Foundation y titular de la cátedra Ludwig Von Mises en el Hillsdale College de Michigan.
Este comentario fue originalmente publicado en Freedom Daily. Permiso para traducir y publicar otorgado por The Future of Freedom Foundation (www.fff.org) a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre. Traducción de Brian Schmidt.
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