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Por Palabra Clave

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Friedrich A. Hayek:
Un reconocimiento centenario

por Richard M. Ebeling, abril 2001

En 1967, el economista inglès Sir John Hicks publicó un ensayo titulado La Historia de Hayek en el que sostiene: "Cuando se escriba la historia definitiva del análisis económico en la dècada del '30, uno de sus principales personajes será el profesor Hayek. Los escritos económicos pertenecientes al referido erudito, son escasamente conocidos por los estudiantes modernos y difìcilmente se recuerda que en algún tiempo sus innovadoras teorìas constituyeron la principal oposición a las propuestas keynesianas. Pero ¿quièn estaba en lo cierto, Keynes o Hayek?".

En febrero de 1931, Friedrich August von Hayek abandonó Viena rumbo a Inglaterra, para dictar una serie de clases en la London School of Economics. Sus enseñanzas generaron tal entusiasmo que al finalizar Hayek fue invitado a incorporarse permanentemente al cuerpo docente. En el año 1931 publicó Prices and Production. Debido a la popularidad de la obra, entre 1931 y 1935, se convirtió en el tercer economista más citado por los diarios económicos de habla inglesa (John Maynard Keynes y su colega Dennis Robertson, ambos pertenecientes a la Cambridge University, ocupaban los dos primeros puestos).

Pero en la dècada del '60, cuando Hicks escribió la cita precedente, existìa cierta unanimidad en la opinión de economistas y polìticos. Las nuevas teorìas de Keynes dominaban la profesión económica y guiaban las polìticas macroeconómicas. Sólo conocìan a Hayek aquellos interesados en las ideas económicas de las primeras dècadas del siglo veinte. Pese a esto, y avanzando treinta años en el tiempo, la economìa keynesiana se tornarìa un episodio casual en la historia económica y serìa el pensamiento de Hayek, tanto en economìa, filosofìa polìtica, teorìa social y metodologìa de las ciencias humanas, el que ganarìa creciente relevancia a finales del siglo.

Una guerra y dos doctorados:
F. A. Hayek nació en Viena, el 8 de mayo de 1899. La ocasión de su centenario es una gran oportunidad para conmemorar, tanto a èl como a sus contribuciones a la causa de la libertad y a la economìa de libre mercado. Hayek sirvió, durante un perìodo de tiempo relativamente corto, al ejercito austrìaco en el frente de batalla italiano durante la primera Guerra Mundial. Luego de su regreso, en el año 1918, ingresó en la Universidad de Viena donde obtuvo dos doctorados, uno en jurisprudencia en 1921 y otro en ciencias polìticas en 1923.

Durante aquellos años de universidad, Hayek estudió con Friedrich von Wieser, uno de los fundadores de la escuela austrìaca de economìa. Pero quizás la influencia intelectual más importante de su vida fue la del profesor Ludwig von Mises, a quien conoció en 1921 cuando trabajaba para la Austrian Reparations Commission. Sin lugar a dudas, no se pretende desmerecer las contribuciones personales de Hayek al recordar que muchas de las áreas de investigación en las que influyó profundamente fueron estimuladas en un principio por los escritos de Mises. Asì ocurrió básicamente con sus posturas en relación a los temas monetarios, la teorìa del ciclo económico, su crìtica al socialismo y a la intervención estatal y sus escritos sobre la metodologìa de las ciencias sociales.

En 1923 y 1924, Hayek visitó New York para interiorizarse sobre la situación de la economìa americana. A su regreso a Austria, colaboró con Mises en la fundación y organización del Austrian Institute for Business Cycle Research, el que Hayek luego presidirìa. Si bien dicho instituto contó en sus comienzos con un staff pequeño y un presupuesto bastante modesto (provisto en su casi totalidad por la Rockefeller Foundation) pronto serìa reconocido como uno de los principales centros de economìa de Europa central, y quizás el único al que la Liga de las Naciones solicitaba la preparación de estudios vinculados a las condiciones económicas de Austria y Europa en general. Cuando en septiembre de 1931 Hayek se mudó a Londres, Oskar Morgenstern se convirtió en el director del instituto hasta la anexión de Austria a la Alemania nazi en el '38, momento en el que dejó de operar como organización independiente. A partir de 1929 Hayek trabajó en la Universidad de Viena como Privat-Dozent (profesor ad honorem).

Hayek y la Crisis del Î30: Hayek trabajó en la London School of Economics hasta 1949. Durante dicho periodo publicó una gran cantidad de trabajos a nivel internacional que lo convirtieron en uno de los economistas más destacados de su tiempo y en el más grande opositor de las teorìas keynesianas.

Hayek sostenìa que el ciclo económico tenìa su origen en un mal manejo del sistema monetario, reflejando èstos pensamientos en Prices and Production; Monetary Theory and the Trade Cycle (1933); una serie de artìculos reimpresos en 1939 bajo el tìtulo de Profits, Interest and Investment y en The Pure Theory of Capital (1941). Entre 1931 y 1932, escribió una prolongada crìtica acerca del Treatise on Money de Keynes para el diario Economica, considerándose èsta como la crìtica más relevante al trabajo de Keynes. Finalmente, se valió de la crisis del Î30 como el principal argumento para basar su teorìa y criticar la keynesiana.

Hayek afirma en su obra que en los años '20, el American Federal Reserve System desarrolló una polìtica monetaria destinada a estabilizar el nivel general de precios. Pero, dicha dècada en particular contó con espectaculares innovaciones tecnológicas e incrementos de productividad. Si la Reserva Federal no hubiese incrementado la oferta monetaria los precios de los bienes y servicios hubieran caìdo notablemente, reflejando asì la creciente capacidad de la economìa americana de incrementar la producción a menores costos.

Sin embargo, la Reserva optó por incrementar la oferta monetaria en una importante proporción con el objeto de prevenir la caìda de los precios y crear la ilusión de estabilidad económica sostenida con un nivel general de precios estable. Pero la única manera en que la Fed podrìa tener èxito en èsta labor, serìa incrementando las reservas del sistema bancario, que entonces servìan como fondos adicionales prestados fundamentalmente con finalidades de inversión. Disminuir las tasas de interès, fue entonces la única manera de motivar a los prestamistas a que tomaran èstos fondos del mercado. Fue asì como bajo la antes descripta estabilidad artificial de precios, las tasas de interès fueron impulsadas arbitrariamente por debajo de sus niveles reales.

Esta errónea decisión no tardó en generar una mala asignación del trabajo y de los recursos para inversión de largo plazo, que en su momento fueron vistos como insostenibles debido a la escasez de ahorro disponible para sostenerlos.

El estallido final se produjo entre 1928 y 1929, tiempo en que la Reserva Federal al percibir el aumento general de los precios, dejó de expandir la oferta monetaria y las inversiones se tornaron inciertas. En octubre de 1929 se produjo una caìda insuperable en el mercado de valores. En su momento, Hayek sostuvo que la reciente depresión económica era una consecuencia inevitable de las distorsiones que la inflación habìa causado en las inversiones. Según su propuesta, para restaurar el equilibrio económico serìa necesario disminuir el valor de las desventajosas inversiones de capital, ajustar precios y salarios, y reasignar el trabajo y demás recursos a lo indicado por la oferta y la demanda.

Pero el clima polìtico e ideológico de los años '30 se encontraba ampliamente dominado por las ideas colectivistas e intervencionistas. Los gobiernos europeos, al igual que el de los Estados Unidos, hicieron lo posible por resistir èste proceso de ajuste. Asì fue como los comercios y sindicatos clamaron por protección a la competencia internacional y el gobierno los apoyó de diversas formas, siempre con el objeto de mantener los precios y salarios en su nivel inflacionario artificial.

El comercio internacional se derrumbó, la producción industrial decayó dramáticamente, y la desocupación se multiplicó, tornándose un grave problema para gran cantidad de personas.

Durante la dècada del '30 Keynes concibió diversos mecanismos para tratar de superar los desequilibrios que la manipulación monetaria y las distintas intervenciones habìan ocasionado, intentando justificar siempre las polìticas fiscales y monetarias. Finalmente en 1936 escribió The General Theory of Employment, Interest and Money, obra que pronto se convertirìa en una especie de Biblia de la nueva macroeconomìa, sosteniendo que la inestabilidad era inherente al capitalismo y que sólo podrìa rescatarse la economìa mediante el manejo gubernamental de la demanda agregada. Fue asì como Hayek y otros crìticos de la economìa keynesiana fueron dejados de lado ante la eufórica creencia de que el gobierno podrìa restablecer el pleno empleo.

Aunque aparentemente Hayek fue vencido en el área de la macroeconomìa, el sabìa perfectamente que el mayor desafìo aún seguìa vigente: ¿el gobierno contarìa con la habilidad y sabidurìa suficientes como para planificar exitosamente la economìa?.

Hayek tambièn se cuestionó acerca del exitoso funcionamiento de los mercados y sobre las instituciones consideradas esenciales para alcanzar la coordinación económica ante un complejo sistema de división del trabajo.

Desprestigiando el sistema de planificación central: En 1935, Hayek editó una colección de ensayos titulados Collectivist Economic Planning, que incluìa una traducción del famoso artìculo de Mises, Economic Calculation in the Socialist Commonwealth publicado en 1920. Con este fin fue que redactó una introducción, resumiendo la historia de las dudas sobre la eficacia de la planificación central socialista y la condición actual del debate, en la que desafió muchas de las recientes posiciones en favor de la planificación. En los años siguientes, publicó toda una serie de artìculos vinculados al mismo tema: Economics and Knowledge (1937), Socialist Calculation: The Competitive "Solution" (1940), The Use of knowledge in Society (1945) y The Meaning of Competition (1946). Junto a otros de sus escritos, fueron recopilados en un único tomo bajo el tìtulo de Individualism and Economic Order (1948).

En la referida obra, Hayek puso enfasis en que la división del trabajo tenìa una homóloga: la división del conocimiento. Cada individuo posee un conocimiento especializado en su propio sector de la división del trabajo de modo que sólo èl podrìa comprender y apreciar el modo de utilizarlo. Si bien todas èstas porciones de conocimiento existen para servir a la sociedad como un todo, deben existir mètodos para coordinar las actividades de èstos individuos que conforman el mercado. Según explicó Hayek, el sistema de precios competitivo es la solución que brinda el mercado a èste problema. Los precios no sólo actúan como un incentivo para estimular el trabajo y el esfuerzo, sino que además infoman a los individuos acerca de las oportunidades existentes. Hayek explicó esto de una manera clara y concisa en The Use of Knowledge in Society: "Si deseamos comprender la verdadera función del sistema de precios, debemos concebirlo como un mecanismo transmisor de información...La cuestión más importante en relación a este sistema es la economìa del conocimiento con la que obra, es decir lo poco que deben conocer individuos participantes para tomar las decisiones correctas".

Al desarrollar este punto, Hayek afirma: "Lo maravilloso del caso es comprender como ante la escasez de materia prima y sin existir un orden creado, teniendo conocimiento del hecho un grupo reducido de personas, miles de personas (cuya identidad no podrìa ser averiguada siquiera a partir de meses de investigación) son obligadas a utilizar dichos materiales con mayor moderación". A lo que agrega: "estoy convencido de que si el sistema de precios fuera el resultado de un diseño humano intencionado y que si las personas, guiadas por los cambios en los precios, entendieran que sus decisiones tienen significado más allá de sus propósitos inmediatos, èste mecanismo hubiese sido proclamado como uno de los más grandes triunfos de la mente humana".

Fue en èste perìodo que Hayek aplicó sus pensamientos sobre planificación centralizada a las polìticas vigentes. En 1944 publicó The Road to Serfdom, el que luego se convertirìa en su libro más famoso. En el advierte sobre los peligros de la tiranìa inherente al control gubernamental de las decisiones económicas, llevadas a cabo a travès de la planificación centralizada. Su mensaje fue entonces muy claro: el nazismo y el fascismo no han sido las únicas amenazas a la libertad. El libro fue abreviado en Readerís Digest y leìdo por millones.

En 1949 Hayek se mudó a los Estados Unidos y en 1959 comenzó a trabajar en la Universidad de Chicago como profesor de ciencias sociales y morales. Allì permaneció hasta 1962, tiempo en el que regresó a Europa y en varias ocasiones obtuvo cargos en la Universidad de Freiburg, ubicada al oeste de Alemania y en la Universidad de Salzburg, en Austria.

El orden creado: El desarrollo de algo tan trascendente como el sistema de precios ha sido, sin lugar a dudas, involuntario y sin intención de cumplir el propósito al que por cierto sirvió muy bien: convertirse en el centro de los escritos de Hayek por el resto de su vida. En este tema se basaron muchos de sus trabajos, incluyendo: The Counter-Revolution of Science (1925), The Constitution of Liberty (1960), Law, Legislation and Liberty en tres volúmenes (1973-1979), varios ensayos reunidos en Studies in Philosophy, Politics and Economics (1967), New Studies in Philosophy, Politics, Economics and the History of Ideas (1978) y su trabajo final The Fatal Conceit: The Errors of Socialism (1988).

Su idea central fue que la mayorìa de las instituciones y normas de conducta interpersonal en una sociedad son, como bien lo afirmaba el filósofo escocès del siglo XVIII Adam Ferguson: "el resultado de la acción humana y no del designio del diseño humano". En el desarrollo de èsta idea, Hayek se dedicó a la tarea de extender y mejorar la noción de la mano invisible, formulada en The Wealth of Nations por Adam Smith y retomada en el siglo XIX por Carl Menger, fundador de la escuela austrìaca de economìa.

Hayek sostuvo que muchas formas de interacción social son coordinadas a travès de instituciones no planificadas, que a su vez forman parte de un orden espontáneo mayor. El lenguaje, las costumbres, las tradiciones, las normas de conducta y las relaciones de intercambio cuentan con un extenso desarrollo sin ningún diseño previo que los haya guiado. Sin tales normas e instituciones espontáneas, a la sociedad se le hubiese imposibilitado progresar por encima del nivel primitivo.

Dicho de otro modo, en la perspectiva de Hayek lo que caracteriza a una civilización avanzada es que no hay una mente o grupo de mentes que la controlan o dirigen. En una pequeña sociedad tribal todos los miembros comparten básicamente una escala de valores y preferencias; el jefe o lìder puede conocer el potencial de cada miembro y asignarle roles y deberes de modo que los recursos fìsicos y mentales de la tribu puedan ser aplicados más o menos de manera exitosa y acorde con una jerarquìa común.

Sin embargo, una vez que el grupo sobrepasa el nivel más sencillo de desarrollo cualquier progreso social adicional requerirá una revisión radical de las normas y del orden de la sociedad: la complejidad de la actividad económica y social imposibilita a cualquier individuo dominar la información necesaria para coordinar correctamente a los miembros del grupo. Y aunque sus miembros estuvieran de acuerdo sobre las preferencias y valoraciones, sus acciones e intereses continuarìan siendo diversos.

Por lo tanto, una sociedad desarrollada deberá ser siempre una sociedad no planificada, es decir, una sociedad en la que ningún plan personal sea sobrepuesto a las acciones y planes de los individuos que "inventan" la sociedad. Por el contrario, èsta sociedad necesitará un orden espontáneo, en el que sus participantes utilicen su propio conocimiento y sigan sus propios planes sin ser guiados por una mente "superior".

Justicia Social: Hayek comenta que la misma complejidad que imposibilita conocer toda la información necesaria para guiar la sociedad, torna del mismo modo imposible juzgar la justicia o la dignidad de las acciones individuales.

Como consecuencia de llamar popularmente a la justicia "social" o "distributiva", èsta se torna inaplicable en una sociedad libre. La justicia social requiere no solo que los individuos reciban lo que les corresponde en tèrminos generales, sino además alguna distribución estipulada de la riqueza o producción total.

Sin embargo, Hayek demuestra que en una economìa de mercado, las distribuciones de la renta no están basadas en ningún standard de merecimiento, sino en el grado en que los individuos satisfacen directa o indirectamente la demanda de los consumidores, respetando las normas generales de propiedad y los derechos individuales.

Para distribuir el ingreso de acuerdo a lo que merece cada individuo, el gobierno deberìa establecer algún standard para impartir justicia social y contar con un sistema económico en el que tuviera la autoridad y el poder suficiente como para investigar, medir y juzgar adecuadamente los derechos de cada persona.

Hayek sugirió que tal sistema supondrìa un regreso a la mentalidad y a las normas de una sociedad tribal: el gobierno deberìa imponer una jerarquìa singular de fines y decidirìa lo que los individuos tendrìan y lo que deberìa esperarse de ellos. Esto significarìa sin la menor duda, el final de una sociedad libre y abierta.

En octubre de 1974, Hayek ganó el Premio Nobel de economìa junto al economista sueco Gunnar Myrdal. Al explicar los motivos de la elección de Hayek para la mayor de las condecoraciones, el Nobel Committee tuvo especialmente en cuenta sus contribuciones realizadas en sus trabajos sobre la teorìa del ciclo económico y monetario y sobre sistemas económicos alternativos.

Hayek murió el 23 de marzo de 1992, a la edad de 91 años. Por aquel tiempo finalmente se le pudo dar respuesta a la pregunta de Sir John Hicks: "¿Quièn estaba en lo cierto, Hayek o Keynes?". Hayek estaba en lo cierto respecto de los keynesianos y socialistas. Gracias a sus ideas, el siglo XXI podrìa convertirse en un lugar más libre y próspero para vivir.

Richard M. Ebeling es profesor en la cátedra Ludwig von Mises en el Hilldale College en Michigan y Vicepresidente de Asuntos Acadèmicos en The Future of Freedom Foundation.

Este artìculo fue originalmente publicado en la edición de mayo de la revista The Freeman.

Traducción de Eneas A. Biglione y Germán Messina

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