En ocasión de reunirse la Organización Mundial del Comercio
(OMC) en la ciudad de Seattle, manifestantes protestaron contra las negociaciones
sobre "libre-comercio" entre diversas naciones del mundo, por entender
que el libre intercambio es perjudicial para la gente. Tambièn yo me opongo
a la OMC, pero por diferentes motivos. Soy partidario del libre comercio,
no sólo porque las personas deberìan poder hacer lo que les plazca con su
propio dinero, sino porque además, el libre comercio eleva la calidad de vida
de las mismas.
Libre comercio es simplemente la posibilidad de las personas
de intercambiar libremente unas con otras. ¿Por què es eso algo bueno? Porque
cada vez que dos personas deciden intercambiar entre sì, ambas se benefician
desde su propia e individual perspectiva. De no ser asì, no hubiesen efectuado
el intercambio. Consecuentemente, ¡las condiciones de vida de los individuos
se incrementan a travès del simple acto de intercambiar!. Supongamos, por
ejemplo, que una persona posee diez manzanas y otra dispone de diez naranjas.
Al intercambiar una manzana por una naranja, los respectivos standares de
vida de cada una se han incrementado. Podemos inferir, como corolario, que
cada vez que el gobierno interfiere con la posibilidad de las personas de
comerciar unas con otras, el nivel de vida de ambas disminuirá.
"Pero algunas naciones poseen barreras proteccionistas.
¿No debemos entonces vengarnos?". Examinemos las falacias que encierra
este argumento tan común. Asumamos que existen dos naciones - Freedonia y
Libertonia que carecen de barreras comerciales entre ellas. El pueblo
de Freedonia produce quesos y vinos. Por su parte, los habitantes de Libertonia
producen bifes y jugos. Existe un vasto intercambio entre los habitantes de
estos paìses. Un dìa, en Freedonia un pequeño grupo de individuos con conexiones
polìticas decide ingresar en el negocio de los jugos. A efectos de proteger
su "industria incipiente" convencen a sus legisladores para que
establezcan aranceles que graven el ingreso de jugos provenientes de Libertonia.
¿Quienes han sido perjudicados por estos aranceles establecidos
en Freedonia? Los consumidores de Freedonia, a quienes ahora se les ha negado
la posibilidad de escoger libremente adquirir los jugos de Libertonia (y probablemente
a un precio inferior). Y por supuesto, los productores de jugo de Libertonia
que han sido afectados al no poder venderle a la gente de Freedonia.
¿Existe alguna razón para extender el daño a más gente en
Libertonia con un arancel a modo de represalia? Supongamos, por caso, que
los productores de jugos de Libertonia a su vez logran persuadir a sus parlamentarios
de "vengarse" imponiendo un arancel proteccionista a los quesos
de Freedonia. El mal se ha extendido ahora a dos nuevos grupos de individuos
- los consumidores de queso de Libertonia y a los productores de queso de
Freedonia.
¿Què ocurre si no existe venganza alguna?
Mientras los productores de jugo de Libertonia y los consumidores
de jugo de Freedonia continúan padeciendo el perjuicio, los consumidores de
Libertonia son libres de proseguir adquiriendo quesos y vinos de Freedonia
y los consumidores de Freedonia pueden continuar comprando bifes de Libertonia.
Por lo tanto, el daño que el gobierno de Freedonia ha causado
con sus aranceles prosigue circunscripto a dos grupos de personas - los consumidores
y productores de jugo de Libertonia.
¿Què deberìa de haber hecho Libertonia cuando Freedonia impuso
aranceles proteccionistas a sus jugos? ¡Absolutamente nada! De hecho, la situación
ideal serìa aquella en la cual los ciudadanos de Libertonia posean una restricción
constitucional que impida que su propio gobierno persiga venganza mediante
la imposición de aranceles proteccionistas contra Freedonia. Reiteramos, cuando
Freedonia perjudica a sus propios consumidores de jugos con un arancel, ¿què
beneficio hay en el perjuicio que Libertonia infringe a sus consumidores de
quesos y vinos con una represalia arancelaria proteccionista?
¿Cuál es, entonces, el curso de acción ideal para dos naciones
que han erigido barreras comerciales entre ellas? ¿Entablar negociaciones?
¿Celebrar acuerdos comerciales? ¿Convenir reducir mutuamente las restricciones
comerciales?
El libre comercio no precisa de ninguna de estas cosas. En
cambio, una nación inclinada hacia el libre comercio deberìa simplemente eliminar
todos sus aranceles y suprimir toda restricción a las importaciones de manera
unilateral! Ninguna reunión. Nada de negociaciones. Nada de acuerdos comerciales.
Repito: Todo lo que una nación deberìa hacer es: ¡Suprimir sus propias restricciones
comerciales!
"Pero la otra nación podrìa no actuar de la misma manera"
Sì, ello es posible. Pero nuevamente, desde el momento en que la gente es
libre de comerciar con otros ya experimenta una mejorìa.
Los consumidores de Fredonia de bifes procedentes de Libertonia
y los consumidores de Libertonia de quesos y vinos llegados desde Freedonia,
continúan mejorando su standard de vida, pese a que los consumidores de Freedonia
de jugos provenientes de Libertonia y los productores de jugos de aquel paìs,
padecen los aranceles que las autoridades de Freedonia han impuesto.
Finalmente, la respuesta radica en que los consumidores de
Freedonia persuadan a sus legisladores de quitar los aranceles a los jugos,
pues ello interfiere con su libertad de elegir y con su propio bienestar.
Por lo tanto, los partidarios del libre comercio no precisan
de cosas tales como la OMC, el GATT o el NAFTA. ¿Por què deberìa la libertad
de comercio y su bienestar económico depender de los impulsos y caprichos
de polìticos y burócratas internacionales? Para incrementar la libertad, el
libre comercio y obtener mejores niveles de vida, el pueblo norteamericano
deberìa exigir al gobierno de los Estados Unidos que unilateralmente elimine
aranceles, cupos de importación y toda otra restricción al comercio.
Jacob G. Hornberger es presidente de The Future of
Freedom Foundation, con sede en Fairfax, Virginia (www.fff.org) y co-editor
del libro The Case for Free Trade and Open Immigration.
Traducción de Gabriel Gasave
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