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El Imperio del Terror
por Jacob G. Hornberger, Abril 2000
La manera horrorosa en que se llevaron a Elián González recalca una vez más el grado de depravación moral al que ha caìdo el gobierno de Estados Unidos en nuestra època. Este episodio además nos demuestra el grado al cual tantos norteamericanos siguen negando la realidad, que dentro del guante de seda del benigno Estado del bienestar, yace la mano fèrrea de un gobierno brutal y aterrador.
Tanto el presidente Clinton como la fiscal general Reno pretenden que no les quedaba más remedio - que la redada al estilo militar en el hogar de los familiares de Elián González en Miami fue necesaria para aplicar "el imperio de la ley."
Están equivocados. La redada al contrario representa la negación del imperio de la ley y la elevación del imperio del terror - de un terror semejante al que reina en la isla de donde la madre se habìa llevado a su hijo.
¿Què quiere decir la frase, "el imperio de la ley"? Quiere decir que en una sociedad libre, cada persona puede comportarse de acuerdo con leyes bien definidas que se aprobaron debidamente, y con los fallos judiciales que las interpretan.
Por contraste, fijèmosnos en aquellas sociedades que están sometidas al "imperio de los hombres," en que cada persona ha de obedecer los dictámenes arbitrarios y variables de los funcionarios del Estado.
Reno y el Servicio de Inmigración y Naturalización dicen que la redada terrorista en las horas antes del amanecer estuvo justificada desde el punto de vista legal, porque el SIN habìa retirado la "palabra" bajo la cual le habìa dado la guardia de Elián a sus familiares de Miami. Por lo tanto, en el mismo estilo burocrático caracterìstico de las agencias federales tales como el Servicio de Recaudación de Impuestos (el IRS) y el Buró del Alcohol, el Tabaco y las Armas de Fuego (el BATF), ordenaron a los familiares de Miami a entregar al niño a su padre y, en caso de que desobedecieran, los amenazaron con la fuerza.
Pero el gobierno sì tenìa otro remedio cuando no le obedecieron las órdenes de inmediato - el mismo remedio que tiene todo ciudadano estadounidense cuando èste cree que se haya violado un acuerdo. El gobierno podìa haber acudido a los tribunales para aplicar el acuerdo de palabra y para obtener las órdenes judiciales necesarias para realizar el cambio en la guardia, hasta que no se resolviera la petición de asilo del niño en el tribunal federal de apelación.
¿Por què habrìa esto rendido un resultado distinto?
En primer lugar, a diferencia de la redada nocturna, un proceso judicial permitirìa a ambas partes presentar sus casos ante un juez justo e imparcial, y esto cobra importancia, especialmente para la parte que sale perdiendo.
Y en segundo lugar, los cubanoamericanos, al igual que la mayorìa de los norteamericanos, respetan profundamente el sistema judicial de este paìs. Si un tribunal estatal o federal hubiese emitido un decreto final que ordenara a los familiares en Miami a presentar al niño de inmediato, so pena de desacato, no hay duda de que lo habrìan obedecido, y especialmente porque los abogados de la familia les habrìan aconsejado hacerlo.
La diferencia entre un decreto burocrático y una orden judicial es como la diferencia del dìa a la noche, y más que a nadie para los cubanos que huyeron de una sociedad basada en el imperio de los hombres y del terror, y no en el de la ley.
Clinton, Reno y la comisionada del SIN, Doris Meissner, justifican la redada con referencias a su supuesta preocupación por el bienestar del niño. Pero, ¿cómo conciliar tal "preocupación" con la extracción del niño, a punta de rifle, de los brazos del pescador que lo rescató del mar? Lo que es más, la racionalización que dan para llevar a cabo el asalto en estilo militar, desmiente la aseveración de que estaban preocupados por el bienestar del niño. De haber habido alguna posibilidad de un tiroteo, tanto la moral como el bienestar del niño van en contra de la redada. Al fin y al cabo, ¿acaso no fue la preocupación de Clinton y de Reno por esos jóvenes, lo que les costó las vidas a los niños que perecieron en el infierno de Waco?
La afirmación de Clinton y de Reno, de que lo único que quieren es volver a reunir a un padre con su hijo, la pone en duda la polìtica de la administración de Clinton y Gore, que desde hace ya varios años consiste en repatriar a los refugiados cubanos a la tiranìa comunista. Que no se nos olvide que hace bien poco, en un intento desesperado de aprehender a un grupo de refugiados cubanos indefensos antes de que pudieran llegar a la costa estadounidense, para poder repatriarlos, la guardia costera de EE.UU. los atacó con cañones de agua y rocìos irritantes en el medio del puerto de Miami.
Que nadie tenga la menor duda de ello: Padre o no, la repatriación forzosa de vuelta a Cuba es lo que le hubiera pasado a Elián, de haber sido funcionarios del gobierno de EE.UU., y no Donato Dalrymple, los que lo encontraron agarrado a esa cámara de llanta en la alta mar.
El ganador en todo esto es, por supuesto, Fidel Castro, que tiene mucho que celebrar. No solamente ha logrado convertir a un presidente, a una fiscal general, y a una comisionada del SIN de Estados Unidos en sus agentes de emigración, sino que además ha podido demostrar que el gobierno estadounidense se comporta igual que el suyo.
Jacob Hornberger es presidente de The Future of Freedom Foundation (www.fff.org) in Fairfax, estado de Virginia. En el sitio web de la Fundación hay un relato detallado del viaje que dio a Cuba el año pasado.
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