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La teorìa austrìaca del ciclo económico
por Richard M. Ebeling, febrero 1999
La teorìa austrìaca del ciclo económico fue desarrollada por primera vez por Ludwig von Mises, quien se basó en las contribuciones de su profesor austrìaco Eugen von B–hm-Bawerk y los escritos del economista sueco Knut Wicksell.
Los economistas austrìacos, especialmente a partir de B–hm-Bawerk, han enfatizado que toda producción requiere tiempo y que todo proceso productivo involucra necesariamente un perìodo de producción desde el momento en que se inicia el proceso productivo hasta el momento en el que el producto terminado está listo para la venta y en última instancia el consumo. Los Austrìacos tambièn explicaron que para poder llevar a cabo un proceso de producción que consume tiempo se requieren ahorros. Los ahorros son necesarios para liberar recursos del consumo inmediato, de manera que estèn disponibles para la inversión en la formación y el mantenimiento de capital, y para ofrecer bienes y recursos que mantengan empleados a aquellos que trabajan en procesos de producción que se encuentran en desarrollo.
Los ahorros surgen de las preferencias intertemporales de los participantes del mercado, quienes están dispuestos a renunciar al uso presente y al consumo de bienes y recursos para transferirlos a aquellos que desean utilizar dichos bienes y recursos en procesos de producción. Las interacciones de oferentes y demandantes por estos recursos generan las tasas de interès de mercado que balancean ahorros e inversión. Al mismo tiempo, los ahorros disponibles que resulten del intercambio en el mercado intertemporal ponen lìmites a los perìodos de producción que pueden ser llevados a cabo y sostenidos con èxito, dada la cantidad de fondos ahorrados disponibles para sostenerlos en el largo plazo.
En 1898 Wicksell publicó Interès y Precios. Adaptó la teorìa del capital y de los procesos de producción consumidores de tiempo de B–hm Bawerk y la llevó un paso más allá. Wicksell explicó que en los mercados reales los bienes no se intercambian directamente entre sì. En realidad es el dinero el que hace de intermediario en todas las transacciones, incluyendo la transferencia de ahorros a potenciales prestatarios e inversores. Los individuos ahorran en forma de ingresos monetarios no gastados en consumo. Dejan entonces parte de sus ahorros monetarios como depósitos en bancos, los cuales hacen de intermediarios financieros en las transacciones intertemporales del mercado.
Los bancos reúnen los ahorros monetarios de numerosas personas y prestan estos ahorros a prestatarios confiables a la tasa de interès que prevalece en el mercado y que equilibra la oferta de ahorro y su demanda para inversiones. Los prestatarios utilizan entonces los ahorros monetarios para ingresar al mercado y demandar el uso de recursos, capital y trabajo, ofreciendo precios monetarios para comprarlos o contratarlos. Por ello la disminución en la demanda de dinero y los menores precios de los bienes de consumo debido al ahorro- y el aumento de la demanda y los mayores precios monetarios de bienes de producción debido a la inversión- actúan como la forma en que el mercado acomoda y reasigna recursos y trabajo de fines de consumo a procesos de producción capital intesivos.
Pero Wicksell señaló que precisamente porque el dinero sirve de vìnculo intermediario al conectar las decisiones de ahorro con las decisiones de inversión, puede producirse un desequilibrio muy peculiar y perverso en el proceso de inversión-ahorro. Supongamos que los ahorros de una sociedad fueran justo suficientes como para financiar procesos productivos de exactamente un año de duración. Ahora supongamos que en esa misma sociedad la autoridad monetaria del gobierno incrementa la cantidad de dinero a disposición de los bancos para otorgar crèditos. Para atraer prestatarios, los bancos reducirìan la tasa de interès a la que otorgan crèditos.
La menor tasa de interès causada por la expansión monetaria llevará a un aumento del valor presente de los proyectos de inversión con mayores horizontes temporales hasta su finalización. Ahora supongamos que, en consecuencia, los prestatarios llevan a cabo proyectos de inversión que involucran un perìodo de producción de dos años de duración. Dado que ahora se demandan más recursos y trabajo para los proyectos de inversión de dos años de duración, parte de los factores de producción serìan alejados de los proyectos de inversión de un año de producción. Como resultado, al cabo del primer año, habrá menos bienes de consumo disponibles para ser vendidos a los consumidores. Al haber menos bienes de consumo en el mercado, aumentará su precio y los consumidores se verán obligados a disminuir sus compras de bienes de consumo. Wicksell afirmaba que los consumidores se veìan forzados a ahorrar, deberìan consumir menos en el presente y esperar hasta que concluya el segundo año y los proyectos de producción de dos años de duración hayan sido concluidos para que haya una mayor oferta de bienes de consumo.
Al mismo tiempo, la mayor oferta de dinero para recursos y bienes tenderìa a hacer que aumente su precio y, en consecuencia, la sociedad experimentarìa una inflación general de precios durante este proceso. Si la autoridad monetaria repitiera el aumento en la oferta monetaria perìodo tras perìodo, el resultado serìa un "proceso acumulativo" de aumento de precios.
En su libro "Teorìa del Dinero y del Crèdito" , Ludwig von Mises aceptó en lìneas generales el análisis de Wicksell de los efectos de la expansión monetaria sobre la producción y los precios. Pero llevó la idea de Wicksell más allá, mostrando el proceso a travès del cual una expansión monetaria de este tipo crea una "crisis económica" y genera una serie de eventos conocidos como el "ciclo económico".
Mises hacìa una distinción entre dos tipo de crèditos que se ofrecen en el mercado: "crèdito mercancìa" y "crèdito circulatorio." Fritz Machlup, alumno y seguidor de Mises en la aplicación de la teorìa austrìaca del ciclo económico, denominó a estos dos tipos de crèdito "crèdito de transferencia" y "crèdito creado". Usaremos esta última terminologìa porque designa con mayor claridad la distinción que quiso hacer Mises.
Si no se produjera ningún aumento en la oferta monetaria, entonces todos los ahorros monetarios provenientes de ingresos representarìan una transferencia real de control de mercado sobre recursos y trabajo de los que reciben los ingresos a potenciales inversores. Los ahorristas habrán prestado una cantidad real de recursos, representados por el valor monetario de estos recursos reales, para actividades de inversión en vez de utilizarlos más directa e inmediatamente en la manufactura de bienes de consumo. Este "crèdito de transferencia" de recursos reales para fines de inversión serìa devuelto a los ahorristas cuando los crèditos monetarios fueran devueltos con el interès acordado. La suma de dinero devuelta tendrìa entonces la capacidad de adquirir una mayor cantidad de bienes reales y servicios para fines de consumo. Y los proyectos de inversión llevados a cabo con el crèdito de transferencia tendrìan horizontes temporales consistentes con los ahorros disponibles y con el perìodo por el que se realizaron los crèditos.
Sin embargo, la autoridad monetaria del gobierno tiene la capacidad de trastornar este delicado equilibrio entre ahorro e inversión mantenido por las tasas de interès de mercado. Por su capacidad de expandir la oferta monetaria, la autoridad monetaria tiene el poder de crear crèdito. El "crèdito creado" es indistinguible del crèdito de transferencia en las transacciones de mercado. Representa unidades adicionales del medio de cambio que son intercambiables con todas las otras unidades de dinero ofrecidas en el mercado a cambio de bienes y servicios. Por ello estas unidades son tan aceptadas en las transacciones de mercado como las unidades de la oferta monetaria existente antes de la expansión monetaria.
Mises afirmaba que existe, sin embargo, una diferencia importante: no se produce la disminución en la demanda de los consumidores por bienes, servicios y recursos que ocurre normalmente ante la decisión de ahorrar más que antes, para compensar el aumento en la demanda de recursos y trabajo por parte de los inversores que han tomado el crèdito creado que se les ofrecìa en el mercado de crèdito.
En este punto, Mises aplicó su teorìa de la no neutralidad del dinero para explicar la secuencia de eventos que ocurrirìa con mayor probabilidad desde el punto de vista lógico. Con el crèdito recientemente creado, los inversores que adquirieron estos nuevos crèditos atraerìan recursos y trabajo de la producción de bienes de consumo y de los proyectos de inversión de menores horizontes temporales para iniciar proyectos de inversión de mayores perìodos de producción. Para lograr atraer recursos y trabajo hacia actividades de inversión que consumen más tiempo, estos inversores deberìan ofrecer un precio mayor por los factores de producción requeridos, para poder alejarlos de sus usos alternativos en la economìa. Los crèditos recientemente creados pasan a estos factores de producción como mayores ingresos monetarios. Se convierten en los receptores de segunda vuelta del dinero recientemente creado. Salvo que cambien las preferencias intertemporales de estos factores de producción, y en consecuencia su disposición a ahorrar, sus demandas reales por bienes de consumo serìan las mismas que antes del incremento de la oferta monetaria. Aumentarìa, por lo tanto, su demanda monetaria por bienes terminados y servicios en la misma proporción de su ingreso que antes.
Como resultado, los precios de los bienes de consumo tambièn empezarìan a aumentar. Pero como se han reasignado los recursos, alejándolos de la producción de bienes de consumo, hay menos de estos bienes disponibles en el mercado, lo que intensifica el aumento de precios de los mismos. Como los factores de producción gastan su mayor ingreso en bienes de consumo, los vendedores y productores de bienes de consumo se vuelven los receptores de tercera vuelta del dinero recientemente creado. Los productores de bienes de consumo incrementan ahora su demanda por aquellos mismos factores de producción escasos para reatraerlos hacia el sector de bienes de consumo de la economìa, y hacia proyectos de inversión con horizontes temporales más cortos para satisfacer la mayor demanda de bienes de consumo. Los factores de producción que ahora vuelven a ser utilizados en la producción de bienes de consumo se transforman en los receptores de cuarta vuelta del dinero creado.
Aquellos que inicialmente habìan tomado el crèdito creado ahora se encuentran con numerosas dificultades para continuar y finalizar algunos de los proyectos de inversión de largo plazo, dados los crecientes costos de continuar empleando las cantidades requeridas de factores de producción que están regresando a los sectores de bienes de consumo de la economìa. Comienza entonces a emerger una "crisis" a medida que cada vez más proyectos de inversión a largo plazo no pueden ser continuados por problemas financieros. La demanda por más crèditos para poder continuar con los proyectos iniciados presiona la tasa de interès a la alza, creando una crisis aún mayor en los sectores de inversión de la economìa. La fase expansiva o "boom" del ciclo económico ahora se transforma en una fase contractiva o depresión del ciclo, a medida que un número creciente de proyectos de inversión colapsan, sean dejados incompletos, y resulten en una mala inversión de capital en proyectos de inversión largos y económicamente insostenibles.
La única manera en que estos proyectos de inversión podrìan ser temporalmente salvados serìa que la autoridad monetaria del gobierno incrementase nuevamente la oferta monetaria, creando más crèdito. Pero esto meramente reiniciarìa el mismo proceso con el mismo resultado inevitable. Si la autoridad monetaria intenta impedir este resultado inevitable a travès de cada vez mayores aumentos de la oferta monetaria, el resultado final será una creciente tasa de inflación que amenazarìa con la destrucción y el colapso del sistema monetario de la sociedad.
A travès de este análisis, Mises llega a la conclusión de que las causas del ciclo económico en las sociedades modernas no se deben buscar en alguna falla intrìnseca de la economìa de mercado. La causa básica se encuentra en la manipulación del dinero y del crèdito por parte del gobierno.
Richard M. Ebeling es titular de la cátedra Ludwig von Mises en el Hillsdale College, Michigan y vicepresidente de asuntos acadèmicos de The Future of Freedom Foundation. Este articulo fue originalmente publicado en Freedom Daily.
Traducción de Verena Wachnitz.
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