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Por Palabra Clave

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Poder y prosperidad de Mancur Olson
por Richard M. Ebeling, febrero 2001

Mancur Olson, quien murió en 1998 a la edad de 62 años, fue uno de los más perspicaces analistas económicos del proceso polìtico. Su trabajo más original e importante fue La lógica de la acción colectiva: bienes públicos y la teorìa de los grupos, publicado en 1965. Allì desarrolló un análisis de los procesos polìticos que se concentra en los diferentes incentivos, de y entre los grupos de interès de diferentes tamaños. Argumentó que cuanto mayor es el grupo que busca alcanzar un consenso colectivo, menor es la probabilidad de que ese esfuerzo dè resultados. Cuanto menor y más cohesionado sea el grupo, más fácil será llegar a un acuerdo sobre un curso de acción.

Por ejemplo, supongamos que en una sociedad de un millón de personas, 100 son tamberos. Y supongamos que estos cien tamberos forman una asociación cuyo fin es hacer lobby en la legislatura por un precio mìnimo de, digamos, un cuarto litro de leche a 5 centavos. Si se estima que cada una del millón de personas de la sociedad compra dos cuartos de leche, entonces un ingreso extra de $100.000 serìa la ganancia de los miembros de la asociación de tamberos. Supongamos que está estimado que a la asociación de tamberos le costará $10.000 para lograr una negociación de lobby exitosa. En consecuencia, cada tambero deberìa contribuir con sólo $100 para obtener una ganancia de $1.000 a travès de un negociado polìtico.

No obstante, ¿por què la sociedad en su totalidad, el millón de personas menos los 100 tamberos, no habrìa de contrariar el lobby, para resistir y prevenir esta jugada polìtica de $100.000 de su ingreso? Porque, para cada uno del millón de personas de esa sociedad, el costo de esta transferencia de ingreso polìticamente creada es de sólo 10 centavos (dos cuartos de leche comprada por cada uno del millón de individuos a un costo 5 centavos mayor por cuarto, equivale a $100.000). El monto que cada persona ahorrarìa, 10 centavos, derrotando el lobby de los tamberos, no valdrìa el costo de contribuir con un proyecto anti-lobby en contra de los tamberos, aún cuando el esfuerzo requerido por persona fuese de tanto como, digamos, 25 centavos por persona. La concentración de beneficios para grupos de interès especiales, y la difusión de la carga o el costo de los privilegios entre el resto de los miembros de la sociedad, explica Olson, es la razón por la cual es tan difìcil detener el avance del estado intervencionista de bienestar, o de hecho revertirlo.

Olson dedicó buena parte de su esfuerzo en años sucesivos a analizar bajo què circunstancias estas relaciones de grupos de interès especiales podrìan ser debilitadas y derrotadas. Su libro de 1982, The rise and decline of nations: Economic growth. stagflation and social rigidities, sugiere que solamente grandes conflictos sociales, como la guerra, eran suficientemente fuertes como para romper las estructuras polìticas que perpetúan sistemas de privilegio y redistribución, una vez que existen.

Poder y Prosperidad fue su último trabajo antes de morir dos años atrás. Allì explica el origen del Estado, los lìmites del pillaje polìtico bajo regìmenes autocráticos y comunistas, la dificultad de la transición de economìas planificadas hacia economìas de mercado, y las instituciones polìticas y constitucionales esenciales para el establecimiento y preservación tanto de la libertad individual, como de la prosperidad de libre mercado.

El estado y el pillaje Argumenta que el origen del Estado puede ser visto como el remplazo de bandas de asaltantes y saqueadores, por un bandido estacionario que se instala para regir sobre un territorio durante un largo perìodo. La banda de asaltantes no se preocupa para nada por el área que ya fue saqueada y dejada atrás. En cambio el bandido estacionario, que desea vivir a costa del área en forma permanente, debe tener en cuenta las condiciones y los incentivos de esos sujetos de modo que permanezcan produciendo y, en consecuencia, creando algo para que èl pueda robar, a travès de un tributo, año tras año.

Entonces, además de los impuestos que impone, debe tambièn, en su propio interès, extender cierta seguridad a la propiedad de sus sujetos, asegurar sus contratos, establecer un sistema judicial que dirima las disputas, e incluso proveer algunos “bienes públicos”, como rutas y puertos para facilitar el comercio. Su objetivo es extraer la mayor cantidad de ingresos a travès de los impuestos para sì mismo, al costo menor de respetar y asegurar los derechos de propiedad de sus habitantes, pero debiendo ofrecer cierto grado de esa seguridad para ellos. De otro modo, el incentivo de producir riqueza del cual èl extrae sus ingresos tributarios, se verìa minimizado. Olson ofrece un fascinante análisis de cómo en la Unión Soviètica de los años 1930, Stalin manipuló los incentivos de la gente, a tal punto que, si bien toda la propiedad privada en cuanto a medios de producción habìa sido abolida y los sueldos eran mantenidos bajos, los individuos estaban motivados para exceder los niveles de producción asignados. Todo el ingreso extra, obtenido en la forma de bonos o acceso a cantidades de bienes que de otra forma eran difìciles de adquirir, a travès de producir por encima de las cuotas de producción asignadas, estaba exento de impuestos (o igual a una tasa de impuesto marginal de cero). Pero las amenazas fìsicas y los bonus financieros, destinados a extraer mayor producción fìsica de los trabajadores sovièticos, no pudo compensar el hecho de que, sin precios de mercado, las decisiones de producción eran fundamentalmente irracionales, y a travès del tiempo las coaliciones entre los grupos burocráticos de interès, junto con el liderazgo del partido comunista, manipularon y derrotaron a la economìa soviètica.

Mientras que las democracias cuentan con ciertas ventajas institucionales fundamentales sobre los regìmenes autocráticos o dictatoriales, la tendencia de un proceso democrático a degenerar en una polìtica de grupos de interès especiales significa que, a menudo, el grado de pillaje redistributivo puede ser casi tan destructivo para la economìa como bajo un règimen no democrático. Verdaderamente, la dificultad de muchas de las sociedades que antiguamente eran socialistas, es que el nuevo ambiente polìtico de democracia hace que resulte sencillo para las obsoletas y no rentables industrias, moverse de años de planificación centralizada a nuevas formas de coaliciones de lobby que resisten la privatización y las reformas de libre mercado, y extraer subsidios para mantener a sus trabajadores empleados en sus puestos, produciendo bienes que no tiene un valor positivo en el mercado.

Los mercados y las relaciones de mercado, explica Olson, emergen espontáneamente y sin el reglamento o el apoyo del gobierno. El descubrimiento de las ganancias mutuas del intercambio crea los incentivos para que la gente desarrolle y respete ciertas reglas de comercio y contrato, aún sin una delineación o protección legal. El los llama “mercados auto-regulados”. Las reglas y relaciones de estos mercados auto-regulados se difunden en todas las sociedades en donde las regulaciones polìticas, controles e impuestos generan en la gente los incentivos para interactuar en la “economìa subterránea”.

No obstante, existen muchas formas de relaciones de mercado que son muy difìciles de establecer, delinear y hacer cumplir sin una estructura legal formal en una comunidad polìtica, con un poder policial que proteja derechos, haga cumplir varios tipos de contrato, y administre justicia. Sin este orden legal, los miembros de la sociedad pueden no ser capaces de cosechar todos los beneficios de un conjunto de asociaciones de mercado, mejor definidas y más seguras.

El otro ingrediente esencial para que los hombres puedan ser libres y prósperos es prevenir el pillaje y el robo, tanto público como privado. La respuesta a este problema es, desafortunadamente, la menos desarrollada en el libro de Olson.

Pero lo que es claro es que èl creìa que para resolver el problema del pillaje polìtico era necesario que cada hombre entendiera porquè la libertad es esencial para una condición humana saludable, y porquè las falacias del intervencionismo gubernamental y los esquemas redistributivos deben ser desafiados y superados en el terreno del debate polìtico. El uso de nuestra razón para explicar la libertad y el libre mercado, anhelaba, serìa suficiente para eventualmente derrotar a las fuerzas del poder polìtico y el pillaje.

Richard M. Ebeling es Vicepresidente de Asuntos Acadèmicos en The Future of Freedom Foundation y titular de la cátedra Ludwig von Mises en el Hillsdale College.

Este comentario fue originalmente publicado en Freedom Daily. Permiso para traducir y publicar otorgado por The Future of Freedom Foundation (www.fff.org) a la Fundación Atlas para una Sociedad Libre. Traducción de Javier Segade.

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