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Las mentiras de la administracion Clinton
por Sheldon Richman, enero 1999
¿Què vamos a hacer respecto a un jefe de estado que es responsable de la muerte de muchos inocentes, que nunca ha sido elegido por una mayorìa de los ciudadanos y que gobierna usando la fuerza y el engaño? ¿Será juzgado por el tribunal de crìmenes de La Haya? No cuente con ello porque se trata del presidente Clinton.
Es una lástima que los republicanos desperdiciaron el juicio en el Congreso con la acusación de perjurio en el caso de Mónica Lewinsky. La manera como Clinton condujo la guerra en Yugoslavia y sus secuelas hace que sus andanzas con la Lewinsky parezcan cosas de Boys Scout. Que el gobierno de Estados Unidos no está sujeto a la ley quedó recientemente demostrado por un tribunal federal que declaró sin lugar la demanda de un congresista acusando al presidente Clinton de incumplir la ley de declaración de guerra (War Powers Resolution). Bajo esa ley, una guerra que no ha sido declarada por el Congreso debe terminar a los 60 dìas. El tribunal desestimó la demanda, argumentando que el Congreso habìa votado los fondos para la guerra.
El presidente Clinton y la secretaria de Estado Madeleine Albright han mentido una y otra vez sobre cada aspecto de esta guerra. Ello es indicativo que el gobierno de Estados Unidos trata a los ciudadanos de la misma forma como los malos padres tratan a sus hijos: manipulándolos todo el tiempo con engaños. Simplemente no hay conexión alguna entre lo que dice el gobierno y la realidad. Lo que dice el gobierno tiene un propósito único: moldear la opinión pública en servicio de los intereses de los lìderes. Vuelva a leer la novela "1984" de Orwell para que vea cómo eso funciona.
Desde que se suspendieron los bombardeos, tanto Clinton como Albright insisten que ya es tiempo que Serbia se convierta en una democracia y depongan al presidente Slobodan Milosevic. Pero hay un detalle: Milosevic fue electo por los yugoslavos. Hubo candidatos de oposición y una prensa de oposición. Los kosovares albanos boicotearon las últimas elecciones, aunque tenìan el derecho a votar como cualquier serbio. Yugoslavia no es menos democrático que nuestro aliado Mèxico.
En el "Wall Street Journal" la Sra. Albright escribió recientemente: "Primero, antes de recurrir a la fuerza, la OTAN hizo lo posible para encontrar una solución pacìfica". Eso no podrìa ser más deshonesto. Antes de hacer uso de la fuerza, la administración Clinton exigió que Yugoslavia se rindiera incondicionalmente a la OTAN y al violento movimiento separatista dirigido por el Ejèrcito de Liberación de Kosovo. Bajo el dictamen de Rambouillet, las tropas de ocupación de la OTAN hubieran gozado de carta blanca para hacer lo que querìan en Yugoslavia, sin ningún lìmite ni responsabilidad. Hubieran incluso tenido el poder de modificar la infraestructura del paìs. Las condiciones incluìan la autonomìa de Kosovo por tres años, seguida por un referèndum que determinarìa su futuro y que conducirìa a la independencia.
Milosevic rechazó esas condiciones y la OTAN sabìa que asì sucederìa con cualquier jefe de estado. Milosevic propuso a cambio el despliegue de una fuerza de paz de la ONU sólo en Kosovo. Ni a Clinton ni a Albright ni a Tony Blair les gustó tal oferta, por lo que procedieron a bombardear a Yugoslavia, matando a miles de personas inocentes y destruyendo fábricas e infraestructura.
Las condiciones por fin acordadas entre ambas partes a fines de junio no incluyeron aquellas que Milosevic siempre consideró inaceptables. Las fuerzas de ocupación están siendo desplegadas sólo en Kosovo y bajo los auspicios de la ONU, no de la OTAN. Se reafirmó la soberanìa de Yugoslavia, aunque matizada, sobre el territorio. Kosovo gozará de considerable autonomìa, pero no va a haber un referèndum dentro de tres años y el Ejèrcito de Liberación de Kosovo será "desmilitarizado".
En otras palabras, Milosevic no estaba siendo intransigente antes de los bombardeos y los bombardeos no lograron los objetivos de la OTAN.
La otra gran mentira del gobierno de Clinton tiene que ver con la "limpieza ètnica". Según la cancillerìa alemana y otros observadores independientes, no habìa una campaña de los serbios contra los albanos de Kosovo antes de los bombardeos. Lo que habìan eran luchas armadas entre las fuerzas serbias y los paramilitares del Ejèrcito de Liberación de Kosovo, quienes buscaban una secesión violenta y mataban hasta aquellos de su propia gente que se oponìan a sus tácticas. Eso es algo muy diferente a genocidio. Cuando comenzaron los bombardeos, los kosovares albanos huyeron, muchos de ellos hacia el norte a Belgrado. La carnicerìa comenzó con los bombardeos y no hay manera de probar que hubiera ocurrido en ausencia de los salvajes bombardeos de la OTAN.
El gobierno de Clinton dice que odia la violencia, pero sistemáticamente miente y obviamente tambièn en esto.
Sheldon Richman es Acadèmico de Future of Freedom Foundation y director de la revista The Freeman .
Artìculo traducido al español por la Agencia Interamericana de Prensa
Económica (AIPE) para distribución en diarios de America Latina. Carlos
Ball, director: Ball.AIPE@worldnet.att.net. © Copyright 1999 AIPE.
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