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¿Por què Elián ha de ser el Único?
por Jacob G. Hornberger, enero 2000
El caso de Elián González por lo menos ha ayudado a poner en evidencia la hipocresìa de la polìtica de Estados Unidos en torno a la inmigración. El Servicio de Inmigración y Naturalización (el INS) dice que el niño debe regresar a Cuba para estar con su padre. Los aspirantes republicanos a la presidencia y hasta Al Gore responden que tal actitud es escandalosa, que es mejor para el muchacho vivir en Estados Unidos que tener que volver a la Cuba comunista.
Desgraciadamente, tanto el INS como los candidatos a la presidencia se han comportado de un modo deshonesto e insincero. ¿Cómo podemos saberlo? Porque sabemos cuál es la polìtica estadounidense con respecto a la inmigración cubana. Es una polìtica bajo la cual el gobierno norteamericano coopera estrechamente con las autoridades cubanas para repatriar a los refugiados cubanos, niños y mujeres entre ellos, de vuelta a la tiranìa comunista.
Recordemos los acontecimientos de hace apenas unos cuantos meses. La Guardia Costera estadounidense asaltó una balsa repleta de refugiados cubanos con cañones de agua y pistolas de lìquido irritante. La Guardia Costera luchó desesperadamente por aprehender a los refugiados cubanos antes de que èstos pudieran llegar a la costa norteamericana, para poder regresarlos forzosamente a Cuba.
¿Cuántos cubanos habrán sido repatriados por las autoridades estadounidenses? ¿Quièn sabe? ¿A cuántos norteamericanos les importa? ¿Què ha sido del sentido de decencia? ¿Por què surge ahora, de repente, con respecto a un niño de seis años cuyo padre sigue en Cuba?
Desde luego, muchos han sugerido que el padre del muchacho, Juan Miguel González, debe recibir permiso para venir y estar con su hijo. ¿Ah, sì? ¿Acaso quisiera decir ello que los norteamericanos estarìan prestos a eliminar los obstáculos contra la inmigración y a permitir a todo padre (y madre) cubano con hijos, que emigre a Estados Unidos? Despuès de todo, si no queremos que Elián tenga que sufrir bajo el comunismo, entonces, ¿por què quisièramos que ningún niño cubano tuviera que sufrir bajo el comunismo? Y a propósito de ello, ¿por cuál motivo quisièramos que ningún cubano, sea niño o sea adulto, que deseara escaparse del comunismo tuviera que seguir sufriendo bajo el yugo comunista?
¿Vivirìa mejor Elián González aquì sin su padre, que en aquel paraìso comunista con èl? La verdad es que nadie - ni siquiera el mismo niño - puede saber cuál será la decisión correcta. (Tèngase en cuenta que Castro ya tiene 73 años y que, por lo tanto, la situación en Cuba podrìa mejorar dramáticamente bien pronto.) Lo que sì sabemos - y lo que nunca debemos olvidar - es que Elián González se encuentra en este lìo por motivo principalmente de las polìticas cubana y estadounidense de emigración e inmigración, respectivamente.
Los dos gobiernos mantienen una polìtica, estricta y aplicada mutualmente, de prohibir que los ciudadanos cubanos se trasladen a Estados Unidos. Efectivamente, hace poco el presidente cubano, Fidel Castro, anunció medidas nuevas de castigo para los que intenten salir de Cuba sin permiso.
Por su parte, el gobierno estadounidense veda la libre entrada de los ciudadanos cubanos en Estados Unidos. Además ha declarado que es ilegal el asistir a los cubanos a entrar en este paìs. De no haber sido por la polìtica de estos dos gobiernos, es probable que la madre de Elián, Elizabeth Brotón Rodrìguez, y su novio, Lázaro Munero Garcìa, que apenas tenìan 28 años de edad cuando naufragaron y se ahogaron en alta mar, hoy dìa estarìan vivos.
Porque si Cuba permitiera la libre emigración de sus ciudadanos, seguramente Elizabeth y Lázaro habrìan hallado medios más seguros de transporte que una endeble balsa. Y si el gobierno de Estados Unidos no hubiera convertido en acto criminal el ayudar a los refugiados cubanos a entrar en Estados Unidos, seguramente habrìan habido flotillas de barcas privadas en el mar Caribe listas a ayudar a entrar en Estados Unidos a los que desean escaparse de Cuba.
Elizabeth Brotón Rodrìguez y Lázaro Munero Garcìa no tienen que haber muerto en vano. Dejaron a un niño de seis años que arribó a la costa norteamericana con su padre todavìa en Cuba - un niño que, de algún modo, ha logrado provocar una reacción profundamente emocional en contra de su repatriación forzosa a la tiranìa comunista. Quizás los norteamericanos decidirán extender su sentido de escándalo a la repatriación de otros ciudadanos cubanos. Quizás lo que le pasó a Elián y a su madre finalmente logrará convencer a los norteamericanos a obligar a su propio gobierno a terminar la polìtica horrorosa e inmoral de la repatriación, y a abrir nuestras puertas a aquellos como Elizabeth, Lázaro y Elián.
Jacob Hornberger es presidente de The Future of Freedom Foundation (www.fff.org) en Fairfax, estado de Virginia, y corredactor del libro, The Case for Free Trade and Open Immigration (en español: El Caso a Favor del Librecambio y la Libre Inmigración). El Sr. Hornberger realizó un viaje de investigación a Cuba el año pasado.
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