Saddam Hussein avanzó bastante hacia el establecimiento del tipo de
totalitarismo que emergió a comienzos del siglo XX en Rusia, luego en Italia
y en Alemania. Era un régimen basado en un partido y una ideología
penetrantes, la autoadulación por parte del dictador (con los privilegios
concomitantes), y el gobierno del terror. El régimen combinaba represión
brutal, incluyendo formas irrepetibles de tortura y asesinato, con
auxiliares como el racionamiento de alimentos y la asistencia médica. La
inclusión de características del estado de bienestar era una admisión de que
la fuerza brutal y el miedo no son suficientes para mantener al pueblo como
esclavo político. A menos que sean inducidos a creer que necesitan al
régimen – es decir que el terror es en cierta forma necesario – la gente
sigue siendo capaz de rebelarse.
Ahora este hombre que quería ser visto como el padre de todos los iraquíes
ha sido rebajado, sacado de un pozo en la tierra viéndose como un pordiosero
común.
¿Qué amante de la libertad no puede sentir placer al ver a Saddam llegar a
su fin en este camino? Al leer en el Washington Post acerca de cuatro
iraquíes que se necesitaron para confrontar la captura de Saddam, uno puede
imaginarse su satisfacción al ver al tirano tratado como merece: como un
criminal.
El disfrutar de su destino, desafortunadamente, no debería ser total. La
captura de Saddam y su amenaza de juicio y castigo no pueden desligarse de
la manera en que fue depuesto y capturado. Fue el resultado de un ejercicio
impropio e inconstitucional del gobierno de Estados Unidos, por un
presidente convencido de que el imperio del derecho, incluyendo del derecho
internacional, es elástico.
Contrario a lo que algunos pueden pensar, este no es el momento para olvidar
la conducta ilegal de la administración de Bush. Quienes experimentan una
clara satisfacción por la captura de Saddam necesitan verificar sus
premisas. Están voluntariosamente evadiendo varias consideraciones que son
demasiado importantes como para ser ignoradas.
Puede no importar en el actual Estados Unidos postconstitucional, pero hubo
una época en que pensar en tropas estadounidenses persiguiendo al dictador
de otro país habría dado asco en este país. El fracaso en encontrar armas
que podrían haber amenazado al pueblo estadounidense y la falta de evidencia
de que Saddam participó en los ataques del 11 de septiembre dejaron a la
administración Bush con una última racionalización por su guerra ilegal y no
declarada: la liberación y la reforma de Irak. El presidente, su vocero, y
su encargado de prensa hablan de fosas colectivas y las perspectivas de la
democracia. Esas son razones suficientes, dicen. ¿Lo son?
Nadie debería estar sorprendido por las fosas colectivas. Se sabía que
Saddam era un genocida cuando aún era un aliado del gobierno de Estados
Unidos a fines del 80 y los neoconservadores lo proclamaban la voz de la
moderación en Medio Oriente. (Esto fue después de que fue ayudado a asumir
el poder por la ubicua CIA.) Respecto de instaurar la democracia, parece que
no se ha aprendido nada desde 1917, cuando la guerra para hacer que el mundo
sea más seguro para la democracia dio paso a la peor era imaginable de
despotismo europeo. El proyecto de llevar la paz a Irak debe parecer extraño
para quienes en todo el mundo se dan cuenta de que la administración de Bush
es aliada de gobernantes bastante desagradables de Medio Oriente y Asia
Central. Si la mayoría de los estadounidenses no ven nada peculiar en esto,
sólo puede ser debido a que su gobierno ha hecho este tipo de cosas desde
hace mucho tiempo.
Pero aún si la democracia fuera una vid que fácilmente echara raíces en el
suelo iraquí, eso no justificaría lo que hizo el Presidente Bush. El fin no
justifica los medios. ¿O eso sólo se utiliza para los demás?
Me doy cuenta de que mencionar los límites constitucionales del gobierno en
momentos como este es tan bien recibido como decirle a un conductor
designado? que no debería haber pedido esa cerveza. Pero allá va. La
Constitución delegó una breve lista de poderes al Congreso. Cualquier poder
no delegado expresamente está por lo tanto más allá de los límites. En
ninguna parte de esa lista se encuentra nada que se refiera a que el
gobierno de Estados Unidos puede liberar pueblos cautivos en otras tierras.
Eso hace que la guerra sea inconstitucional – aún si el Congreso la hubiera
declarado, cosa que no hizo. ¿Cómo podemos llevar libertad a Irak cuando la
estamos perdiendo aquí?