Se pierde en la discusión sobre el supuesto uso ilegal de calmantes por
parte de Rush Limbaugh, es el derecho inalienable a medicarse uno mismo, que
está dentro de los derechos a la vida, la libertad y la búsqueda de la
felicidad. Es cierto, los gobiernos no reconocen este derecho. Limbaugh
mismo no lo ha reconocido. Pero tal como dicen algunos conservadores sobre
el derecho a tener y portar armas, un derecho es un derecho aún si el
gobierno no lo reconoce.
Limbaugh sostiene que se hizo adicto a calmantes de venta bajo receta tras
una cirugía de espalda que no logró detener su dolor. Los informes
publicados indican que compró ilegalmente grandes cantidades de pastillas.
Esto es vergonzoso para los fanáticos de Limbaugh en varios aspectos. Se
muestra a sí mismo como un modelo, sino de la virtud, de autosuficiencia; se
opone al incumplimiento de la ley; y es un luchador empedernido contra las
drogas, pidiendo prisión tanto para los consumidores como para los
vendedores.
Previsiblemente, el predicamento de Limbaugh llevó a que algunos
conservadores descubrieran las diferencias que hasta entonces habían pasado
por alto. Como escribió el columnista Ben Shapiro en Twonhall.com, "Es
despreciable cómo los medios han igualado la adicción a calmantes bajo
receta con la adicción a las drogas recreacionales".
Nos hemos acostumbrado a tal sencillez mental por parte de los conservadores
cuando se trata de la persecución de consumidores de droga. En este aspecto,
el nuevo libro de Jacob Sullum, Saying Yes: In Defense of Drug Use(Diciendo
Sí: En Defensa al Uso de Drogas), debería ser leído por cualquiera que
busque sentido común en este tema.
Tal como demuestra Sullum, la distinción que indica Shapiro no es para nada
obvia. La mayoría de las personas que consumen drogas en forma recreacional
no son adictos según ninguna definición seria. Utilizan drogas (incluyendo
heroína y cocaína) en forma moderada y responsable – sencillamente como la
mayoría de los bebedores consumen alcohol, que es potencialmente más dañino
que muchas drogas prohibidas. Aún más, dejan cuando creen que las drogas
interfieren con cosas más importantes de la vida. Ni siquiera están cerca de
parecerse al adicto estereotipado.
Esto sorprenderá a la mayoría. Dado que esas drogas son ilegales, los
consumidores responsables son invisibles. Todo lo que uno oye es sobre
personas que se meten en problemas, de una u otra forma, con las drogas. Los
sesgados relatos de los medios son reforzados por el incesante bagaje de
propaganda deshonesta que surge de las agencias gubernamentales. (Todo lo
que se dice sobre las drogas ilegales, alguna vez se dijo sobre el alcohol.)
La postura negativa unilateral que la gente recibe sobre las drogas es
similar a la postura negativa unilateral que reciben sobre las armas – algo
de lo cual los conservadores, incluyendo a Limbaugh, se quejan. Sin embargo
no se dan cuenta de que sucede lo mismo con las drogas.
¿Qué hay de las personas que consumen heroína o cocaína en forma
irresponsable? En primer lugar, son una pequeña minoría. En segundo término,
la guerra contra la droga no detiene a esa gente, pero puede generar y
genera estragos sociales. Tercero, contrariamente con la nueva perspectiva
conservadora, no son personas conceptualmente diferentes de quienes utilizan
calmantes de venta bajo receta en forma irresponsable luego de una cirugía
de espalda.
¿Realmente hay una distinción entre alguien que intenta escapar de una
espalda dolorosa y alguien que intenta escapar de una vida dolorosa? Los
médicos nos dicen que el stress y la ansiedad pueden causar enfermedades
físicas. ¿Entonces por qué el auto tratamiento del dolor psíquico es tan
diferente del auto tratamiento del dolor físico? La verdadera distinción es
entre la responsabilidad y la irresponsabilidad, no entre el dolor de
espalda y el stress.
La palabra "adicción" es utilizada demasiado casualmente. ¿Qué quiere decir
que Rush Limbaugh es adicto al OxiCotin o al Vicodin? Presumiblemente
significa que si deja de consumir las drogas las echará de menos. Pero no
significa que sea un esclavo de ellas. Pudo funcionar por cinco o seis años
consumiendo drogas regularmente. Además, decidió ingresar en un instituto
médico sabiendo que no tendría acceso a ellas durante 30 días. Optó por
aceptar cualquier incomodidad que eso le implicara porque prefiere el
resultado (que puede incluir la indulgencia de las autoridades. Como dice el
psicólogo Jeffrey Schaler, "la adicción es una elección".
El caso Limbaugh expone a la guerra contra los consumidores de droga como
una cruzada religiosa contra gente que consume lo que Sullum llama drogas
políticamente incorrectas de la forma en que ellas desean. Los conservadores
que aún se preocupan por la libertad individual deberían desertar y exigir
la anulación de la prohibición.