Algunos funcionarios y consejeros de la administración Bush están deseando
una nueva guerra. A juzgar por la agitación del sable y por el tamborileo
proveniente de la Casa Blanca, el próximo objetivo podría ser Irán. Pero
invadir Irán sería un acto de locura que haría que la invasión a Irak
parezca casi prudente en comparación.
Casi nadie sostiene que Irán posea alguna amenaza a la seguridad de Estados
Unidos. No hay ningún alegato de que las fuerzas navales iraníes puedan
tomar el puerto de Boston, o que las tropas iraníes puedan descender sobre
Miami, o que la armada iraní pueda llegar cruzando el Río Grande. En su
lugar, el caso contra Irán se basa casi enteramente en hipótesis distantes –
y en la noción de que Estados Unidos necesita dominar completamente a Medio
Oriente.
Algunos funcionarios de la administración Bush están clamando por acciones
estadounidenses contra Irán. John Bolton, subsecretario de Estado para el
control de armas y asuntos de seguridad internacional, declaró el 9 de
octubre, refiriéndose a un reactor nuclear iraní, "la amenaza sostenida por
Irán... tiene que ser eliminada."
Pero Bolton es un mal guía a favor del ir a la guerra. Durante muchos meses
antes de que Estados Unidos invadiera Irak, funcionarios de la
administración Bush aseguraron a los estadounidenses que Saddam Hussein
tenía grandes cantidades de armas de destrucción masiva que representaban
una amenaza inmediata a los estadounidenses. Desde que el ejército
estadounidense capturó Bagdad a comienzos de abril, no se encontraron armas
de destrucción masiva. Pero Bolton ofreció una extraña defensa a una guerra
que mató a miles de civiles iraquíes y que costó las vidas de cientos de
soldados estadounidenses. En un discurso auspiciado por la National Defense
University Foundation, el 24 de mayo de 2003, Bolton reveló que la guerra
estaba justificada por la "capacidad intelectual" iraquí debido a "la
continuada existencia de lo que Saddam Hussein llamó la ‘mujahadeen nuclear’
, los cerca de mil científicos, técnicos, personas que tienen en sus propias
cabezas y en sus archivos la propiedad intelectual necesaria para en un
momento apropiado... reiniciar el programa de armas nucleares." Con este
parámetro tan inclusivo de todo, el gobierno de Estados Unidos ahora puede
justificarse de atacar a cualquier nación potencialmente hostil que tenga
una universidad con un buen departamento de física.
Irán tiene un programa nuclear pero los expertos de la administración Bush
estiman que podrían tardar entre seis o siete años hasta ser capaces de
tener armas nucleares – si eso es lo que desean. Hay muchos otros países en
el mundo que también podrían adquirir armas nucleares en ese período de
tiempo. E Israel tiene una gran cantidad de armas nucleares. Este no es un
problema para la administración Bush, debido a que los gobierno
pro-americanos están aparentemente habilitados a un número ilimitado de
armas de destrucción masiva.
Las fuerzas militares estadounidenses pueden ser capaces de derrotar a las
fuerzas iraníes sin muchas bajas estadounidenses – al menos inicialmente.
Sin embargo, Irán es un país mucho más grande que Irak y mucho más
montañoso. Las montañas son el paraíso de las luchas de guerrillas.
Sin embargo si los Estados Unidos pueden detener al actual gobierno iraní,
no hay razones para esperar que el paraíso surja después. Antes de la
invasión a Irak, se les dijo a los estadounidenses que el pueblo iraquí
recibiría a los soldados americanos con abrazos y flores. Más de 300
americanos murieron después, parece que el odio iraquí hacia los americanos
se hace cada mes más peligroso.
Uno de los inconvenientes de bombardear a un país extranjero hasta la
rendición es que generalmente se espera que Estados Unidos reconstruya lo
que destruyó. El senador Richard Lugar (R-Ind.), presidente de la Comisión
de Relaciones Exteriores del Senado, estima que el costo de reconstruir Irak
podría alcanzar los 200 mil millones de dólares – mucho más que el pedido
presupuestario de la administración Bush de 87 mil millones. Este es dinero
que el gobierno estadounidense no tiene; como resultado, los estadounidenses
pagarán fuertemente por décadas por el privilegio de suscribir al discurso
de victoria del presidente Bush en el USS Abraham Lincoln el pasado 1 de
mayo.
Antes de invadir Irak, Bush hablaba como si sacar a Saddam fuera a traer paz
entre los palestinos e israelíes. Sin embargo, han pasado siete meses desde
que Estados Unidos conquistó Bagdad, hombres bomba palestinos siguen
explotando buses y bares israelíes, y los jets y helicópteros israelíes
siguen matando a transeúntes palestinos inocentes en sus ataques contra
autos y casas de "militantes".
Los estadounidenses no pueden permitirse más conquistas de Bush. La
administración Bush ya ha destruido a la credibilidad estadounidense en todo
el mundo con su invasión a Irak. Si los consejeros de Bush quieren
conquistar Teherán, que lo hagan ellos solos.