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Por Palabra Clave

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En la desesperada búsqueda de Armas de Destrucción Masiva
por Sheldon Richman , octubre 2003

La administración Bush quiere $600 millones para continuar buscando armas de destrucción masiva en Irak. Ya ha gastado $300 millones en la búsqueda de esas evasivas armas.

Esto empieza a parecerse a una obsesión.

Con el jefe de búsqueda de armamento, David Kay, ahora confirmando al Congreso que su equipo no ha encontrado ningún armamento, este nuevo pedido es algo ridículo. La administración Bush ha pasado de reclamar que el presidente iraquí, Saddam Hussein, definitivamente tenía armamento en lugares conocidos, a reclamar que tenía programas para desarrollar armamento, a reclamar que tenía planes para desarrollar programas para construir armamento, a reclamar que tenía ganas de desarrollar programas. La última posición es que Irak tenía materiales y equipamiento de uso múltiple, y científicos capaces de fabricar armamento. Con ese parámetro, la administración Bush podría comenzar a bombardear a muchos países.

También se ha filtrado la historia de que Hussein estaría aparentando tener armamento. El problema de eso es que dejó que la ONU realizara inspecciones y hasta invitó a la CIA para que echara un vistazo.

¿Hay alguna parte de las razones de la administración a favor de la guerra que ahora no esté fuera de lugar? Recientemente se ha informado que la CIA dudó en la inteligencia del MI6 (la CIA británica) y que MI6 dudó de la inteligencia de la CIA. Cuando los estadounidenses dijeron que los iraquíes tenían tubos de aluminio como para hacer armas nucleares, los analistas británicos se rieron. Cuando los británicos sostuvieron que los iraquíes habían intentado comprar uranio a Níger, los analistas estadounidenses se rieron a carcajadas.

Encima de todo, el demócrata del Comité de Inteligencia del Congreso, concluyó en base a documentos gubernamentales que la administración basó su postura contra Irak en evidencia fechada y fragmentada. También está el asesoramiento de la Agencia de Inteligencia de Defensa de que a la administración esencialmente recibió una lista por parte de desertores iraquíes, particularmente vinculados con el Congreso Nacional Iraquí, de Ahmed Chalabi. Chalabi es un miembro del consejo de gobierno estadounidense y un favorito de la administración Bush. En una carta filtrada dirigida a un funcionario del departamento de defensa, se sostenía que el informe de inteligencia sostenía que la mayoría de la información brindada por los desertores carecía de valor.

Pero la administración insiste, como si ignorando toda esta dañina evidencia lograran que desapareciera. Hubo algo surrealista en el Presidente Bush ante la Asamblea General de la ONU y en su caldeado discurso sobre armas de destrucción masiva y las vinculaciones iraquíes con el terrorismo internacional, cuando, sólo uno o dos días antes, funcionarios, incluido el presidente mismo, se habían distanciado de esa postura.

Las señales de desesperación abundan. Se nos dice que esperemos a los informes definitivos de David Kay. Pero entonces, la Consejera Nacional de Seguridad, Condoleezza Rice dijo que no deberíamos esperar informes definitivos. Eso fue luego de que se filtró que el informe secreto de Kay al Congreso no contendría ninguna evidencia de armas de destrucción masiva.

Los fanáticos de la administración continúan repitiendo el cántico de que todos saben que Hussein tenía armas de destrucción masiva y que las usaba contra los kurdos. Esto es clintonesco en su manipulación del lenguaje. Sí, tenía armas a fines de la década de 1980 – gracias a la ayuda estadounidense. Pero las armas y la infraestructura fueron destruidos, primero en la Guerra del Golfo en 1991 y luego por inspectores de la ONU desde 1991 hasta 1998. La afirmación de que actualmente "todos" concuerdan en que Irak tenía armas de destrucción masiva es claramente falsa. El periodista televisivo John Pilger, encontró declaraciones hechas por Rice y el Secretario de Estado, Colin Powell antes del 11 de septiembre de 2001, en las que sostenían que Hussein no se había vuelto a armar. Por ejemplo, Powell dijo en El Cairo en febrero de 2001, "Él [Saddam Hussein] no ha desarrollado ninguna capacidad significativa con respecto a armas de destrucción masiva. Es incapaz de proyectar poder convencional contra sus vecinos."

La cuestión seguirá adelante. Pero algo no puede pasarse por alto: a las armas no se las encuentra en ninguna parte.

 

Sheldon Richman es investigador senior de The Future of Freedom Foundation, autor de Tethered Citizens: Time to Repeal the Welfare State, y editor de la revista Ideas on Liberty..  


Traducción: Hernán Alberro.

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