Está visto como más allá de lo correcto sugerir que un presidente de Estados
Unidos mienta o juegue a la política para lograr apoyo para una guerra..
Incluso los principales críticos del Presidente Bus en el Partido Demócrata
temen usar la palabra "mentira" cuando se refieren a las famosas 16 palabras
o los otros reclamos de pre-guerra del presidente acerca de las armas de
Saddam Hussein. Estos críticos prefieren hablar acerca de "exageraciones" o
lapsos de inteligencia.
¿Por qué es esto? "Ningún presidente se pararía frente al pueblo
estadounidense y mentiría audazmente, si no fuera por otra razón que no
fuera el miedo de ser atrapado". Eso es lo que muchos están pensando.
¿Pero dónde habían estado? ¿No habían oído que los presidentes
estadounidenses han mentido o han hecho manejos políticos cuando se trató de
guerras antes? ¿No habían oído los nombres McKinley, Wilson, Roosevelt (el
segundo), Truman, Jonson, y Bus (el primero)?
En 1898 el presidente William McKinley puso a los Estados Unidos en guerra
contra España luego de una explosión de origen incierto en el USS Maine en
el puerto de La Habana. (Aparentemente fue una falla de la caldera).
En 1917 el presidente Woodrow Wilson, tras prometer que mantendría a Estados
Unidos fuera de la guerra europea, sostuvo que el kaiser alemán había
lanzado ataques injustificados contra Estados Unidos, a pesar de que Wilson
había dado escoltas navales a buques mercantes estadounidenses cargados de
armas con dirección a Inglaterra a través de la zona submarina declarada por
el kaiser.
En 1941 el presidente Franklin Roosevelt, que también había prometido
mantener a Estados Unidos fuera de guerras externas, le dijo a la nación que
el ataque de Japón a Pearl Harbor fue injustificado, a pesar de que su
administración había hecho un arduo esfuerzo para que Japón o Alemania
"dispare el primer tiro".
En 1950 el presidente Harry Truman, sin una declaración de guerra, envió
tropas a Corea para combatir la "amenaza comunista" – a pesar de que justo
antes Corea del Norte invadió a Corea del Sur, el secretario de Estado de
Truman dijo que la península estaba fuera del perímetro de defensa de
Estados Unidos. Truman cambió de opinión cuando se dio cuenta de que los
republicanos sostendrían que él "había perdido a Corea" – en otras palabras,
por razones políticas.
En 1991 el presidente George H. W. Bus entró en guerra contra Irak tras
manifestar que las fuerzas de Saddam Hussein, habiendo ocupado Kuwait,
estaban en posición de invadir Arabia Saudita. Bus se negó a desclasificar
las fotos satelitales que supuestamente demostraban sus reclamos, pero ex
funcionarios de inteligencia gubernamental analizando fotos de satélites
comerciales no pudieron encontrar ningún agrupamiento de tropas.
También estuvo el presidente Lyndond Jonson. No precisamente un parangón de
honestidad en su larga carrera política, Jonson aseguró un cheque en blanco
para la intervención estadounidense en Vietnan en 1964 bajo el pretexto de
que los vietnamitas del norte habían realizado un ataque injustificado
contra destructores estadounidenses en el Golfo de Tonkin. En realidad, el 2
de agosto de 1964, barcos norvietnamitas intentaron hundir un barco
estadounidense que había estado juntando apoyo de inteligencia para apoyar
los ataques de Vietnam del Sur en el norte.
Pero los ataques del 4 de agosto sobre los cuales Jonson le había dicho al
pueblo estadounidense en un programa televisado nocturno, nunca sucedió.
Antes de que Jonson realizara su discurso había sido informado por el hombre
de mayor rango en el lugar que lo que parecían ataques eran el resultado de
"extraños efectos del clima en el radar y los demasiado ansiosos hombres del
sonar". El Capitan John J. Herrick había enviado un cable al Pentágono
diciendo que "no había verdaderos contactos visuales"de barcos de guerra
norvietnamitas. El pueblo estadounidense no supo la verdad hasta años más
tarde. Tres días después del ataque fantasma, el Congreso aprobó
abrumadoramente la Resolución del golfo de Tonkin, que llevaría a una guerra
brutal de una década, 58,000 muertes estadounidenses y 2 millones de muertes
vietnamitas. Una pequeña mentira recorrió un largo camino.
Así, una mentira del actual presidente Bus no significaría nada nuevo en
términos históricos. Pero ¿qué tiene que el reclamo de que las 16 palabras
acerca del uranio de Níger son inconsecuentes porque vinieron meses después
de que el Congreso aprobó la resolución de Irak? En realidad, cuando el
Congreso le dio a Bush su cheque en blanco fue bajo la impresión de que el
presidente estaba comprometido a trabajar a través del Consejo de Seguridad
de la ONU. Pero para cuando dio su mensaje del Estado de la Unión el pasado
enero, estaba preparando al Congreso y al pueblo estadounidense para una
guerra unilateral sin la sanción de la ONU.
Para eso necesitaba un poco de propaganda extra. La mentira del uranio
cumplió su cometido.