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Por Palabra Clave

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¿Un presidente miente sobre la Guerra? ¡Sorprendente!
por Sheldon Richman , agosto 2003

Está visto como más allá de lo correcto sugerir que un presidente de Estados Unidos mienta o juegue a la política para lograr apoyo para una guerra.. Incluso los principales críticos del Presidente Bus en el Partido Demócrata temen usar la palabra "mentira" cuando se refieren a las famosas 16 palabras o los otros reclamos de pre-guerra del presidente acerca de las armas de Saddam Hussein. Estos críticos prefieren hablar acerca de "exageraciones" o lapsos de inteligencia.

¿Por qué es esto? "Ningún presidente se pararía frente al pueblo estadounidense y mentiría audazmente, si no fuera por otra razón que no fuera el miedo de ser atrapado". Eso es lo que muchos están pensando.

¿Pero dónde habían estado? ¿No habían oído que los presidentes estadounidenses han mentido o han hecho manejos políticos cuando se trató de guerras antes? ¿No habían oído los nombres McKinley, Wilson, Roosevelt (el segundo), Truman, Jonson, y Bus (el primero)?

En 1898 el presidente William McKinley puso a los Estados Unidos en guerra contra España luego de una explosión de origen incierto en el USS Maine en el puerto de La Habana. (Aparentemente fue una falla de la caldera).

En 1917 el presidente Woodrow Wilson, tras prometer que mantendría a Estados Unidos fuera de la guerra europea, sostuvo que el kaiser alemán había lanzado ataques injustificados contra Estados Unidos, a pesar de que Wilson había dado escoltas navales a buques mercantes estadounidenses cargados de armas con dirección a Inglaterra a través de la zona submarina declarada por el kaiser.

En 1941 el presidente Franklin Roosevelt, que también había prometido mantener a Estados Unidos fuera de guerras externas, le dijo a la nación que el ataque de Japón a Pearl Harbor fue injustificado, a pesar de que su administración había hecho un arduo esfuerzo para que Japón o Alemania "dispare el primer tiro".

En 1950 el presidente Harry Truman, sin una declaración de guerra, envió tropas a Corea para combatir la "amenaza comunista" – a pesar de que justo antes Corea del Norte invadió a Corea del Sur, el secretario de Estado de Truman dijo que la península estaba fuera del perímetro de defensa de Estados Unidos. Truman cambió de opinión cuando se dio cuenta de que los republicanos sostendrían que él "había perdido a Corea" – en otras palabras, por razones políticas.

En 1991 el presidente George H. W. Bus entró en guerra contra Irak tras manifestar que las fuerzas de Saddam Hussein, habiendo ocupado Kuwait, estaban en posición de invadir Arabia Saudita. Bus se negó a desclasificar las fotos satelitales que supuestamente demostraban sus reclamos, pero ex funcionarios de inteligencia gubernamental analizando fotos de satélites comerciales no pudieron encontrar ningún agrupamiento de tropas.

También estuvo el presidente Lyndond Jonson. No precisamente un parangón de honestidad en su larga carrera política, Jonson aseguró un cheque en blanco para la intervención estadounidense en Vietnan en 1964 bajo el pretexto de que los vietnamitas del norte habían realizado un ataque injustificado contra destructores estadounidenses en el Golfo de Tonkin. En realidad, el 2 de agosto de 1964, barcos norvietnamitas intentaron hundir un barco estadounidense que había estado juntando apoyo de inteligencia para apoyar los ataques de Vietnam del Sur en el norte.

Pero los ataques del 4 de agosto sobre los cuales Jonson le había dicho al pueblo estadounidense en un programa televisado nocturno, nunca sucedió. Antes de que Jonson realizara su discurso había sido informado por el hombre de mayor rango en el lugar que lo que parecían ataques eran el resultado de "extraños efectos del clima en el radar y los demasiado ansiosos hombres del sonar". El Capitan John J. Herrick había enviado un cable al Pentágono diciendo que "no había verdaderos contactos visuales"de barcos de guerra norvietnamitas. El pueblo estadounidense no supo la verdad hasta años más tarde. Tres días después del ataque fantasma, el Congreso aprobó abrumadoramente la Resolución del golfo de Tonkin, que llevaría a una guerra brutal de una década, 58,000 muertes estadounidenses y 2 millones de muertes vietnamitas. Una pequeña mentira recorrió un largo camino.

Así, una mentira del actual presidente Bus no significaría nada nuevo en términos históricos. Pero ¿qué tiene que el reclamo de que las 16 palabras acerca del uranio de Níger son inconsecuentes porque vinieron meses después de que el Congreso aprobó la resolución de Irak? En realidad, cuando el Congreso le dio a Bush su cheque en blanco fue bajo la impresión de que el presidente estaba comprometido a trabajar a través del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero para cuando dio su mensaje del Estado de la Unión el pasado enero, estaba preparando al Congreso y al pueblo estadounidense para una guerra unilateral sin la sanción de la ONU.

Para eso necesitaba un poco de propaganda extra. La mentira del uranio cumplió su cometido.

 

Sheldon Richman es miembro señor de The Future of Freedom Foundation, autor de Tethered Citizens: Time to Repeal the Welfare State, y editor de la revista Ideas on Liberty.  


Traducción: Hernán Alberro.

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