Tengo una confesión para hacer: No le tengo miedo a Saddam Hussein. Ni un
poco. No tengo nada de miedo de que ese hombre vaya a venir y me agarre o
que vaya a esparcir armas biológicas o químicas sobre mí o que vaya a enviar
a alguien a hacer el trabajo sucio por él. Ni siquiera temo la posibilidad
de que Saddam me bombardee.
Después de todo piénsenlo:
1. Sadam fue una vez amigo, tanto del padre del presidente como del actual
secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, durante los ochenta, cuando el
gobierno de Estados Unidos le preparaba armas biológicas y químicas. ¿Bush
Senior habría permitido la entrega de esas armas a Saddam si le hubiera
tenido miedo? No es muy probable. Eso es algo que el padre del presidente y
yo tenemos en común: ninguno de los dos teme a Saddam Hussein.
2. Desde la época en que los funcionarios estadounidenses entregaron esas
armas de destrucción masiva a Saddam en la década de 1980 hasta el presente,
Saddam no las ha utilizado contra Estados Unidos, tropas o civiles
estadounidenses. Ni siquiera las utilizó contras las tropas estadounidenses
durante la Guerra del Golfo Pérsico.
3. Las fuerzas armadas de Saddam son significativamente más débiles de lo
que eran durante la Guerra del Golfo, cuando lograron matar sólo a 148
soldados estadounidenses, comparados con los aproximadamente 150.000
iraquíes, tanto militares como civiles, asesinados por las fuerzas de
Estados Unidos durante esa guerra.
4. Irak no ha invadido a ningún país durante los últimos 12 años.
5. Los vecinos de Irak aparentemente no temen a Saddam. Si lo hicieran, nos
estarían pagando para que los defendamos en lugar de que fuera al revés.
6. Cientos de inspectores de armas de la ONU actualmente tienen rienda
suelta en Irak para inspeccionar cualquier propiedad iraquí sin notificación
y sin la necesidad de asegurar un permiso, incluyendo sitios identificados
por la CIA y otros servicios de inteligencia, y de destruir inmediatamente
cualquier arma de destrucción masiva que encuentren.
7. Irak está siendo monitoreado por los medios tecnológicos más avanzados
que existen, incluyendo satélites y aviones espías U-2 que pueden volar
libremente sobre cualquier parte de la nación.
8. Irak está rodeado por 250.000 soldados estadounidenses, que tienen el
mayor poder militar de la historia, con una absoluta superioridad aérea y
naval.
Repito: No tema para nada a Saddam Hussein... a menos que el gobierno de
Estados Unidos siga adelante con su plan de invadir Irak.
Porque cuando alguien como Saddam Hussein es arrinconado y sabe que las
fuerzas de su enemigo le están apuntando a él y a su familia a muerte, no
tiene ningún incentivo para no hacer lo que sea necesario para destruir todo
lo que pueda de su enemigo.
Además, como aprendimos en los ataques terroristas de 1993 y 2001, hay gente
en todo el mundo que pondría como su misión de vida vengar las muertes de
iraquíes asesinados por fuerzas estadounidenses.
¿Por qué tantos estadounidenses están aterrados de Saddam Hussein? Hay una –
y sólo una – razón: la propaganda gubernamental estadounidense. Día tras
día, los funcionarios, desde el presidente hacia abajo, han cultivado un
profundo y arraigado miedo hacia Saddam en las mentes del pueblo
norteamericano.
El hecho de que yo no tenga nada de miedo a Saddam Hussein me libera de la
necesidad de apoyar el asesinato de decenas de miles de iraquíes inocentes,
incluyendo soldados, civiles y niños, que morirán y serán mutilados en el
intento militar por "desarmar a Saddam" o para lograr un "cambio de régimen"
en Irak.
Por supuesto, si el gobierno de Estados Unidos hubiera logrado instalar un
profundo y arraigado temor hacia Saddam Hussein dentro mío, el hecho de que
ese temor fuera irracional no me libraría de la responsabilidad moral de
apoyar la muerte y el mutilamiento de esas decenas de miles de personas
inocentes.